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sábado, abril 11, 2015

LA EXPOSICIÓN DE MINGOTE Y EL QUIJOTE


De entre las muchas facetas que encontramos en el trabajo de Antonio Mingote, la de historietista es sólo una más, la más conocida sin duda, pero sólo una más. Durante su vida Mingote fue actor, militar, escritor, pintor e ilustrador, por citar sólo alguna de las más conocidas.

Miembro de la Real Academia de la Lengua, Mingote, emparentado con los humoristas que habían sacado adelante la más ambiciosa muestra de humor en España, La Codorniz, tuvo una gran fascinación por El Quijote, lo que le llevó a publicar una versión ilustrada de la obra que se conoce como El Quijote de Mingote.

En este año que se rinde tributo a cualquier manifestación relacionada con el libro de Cervantes, muchas de esas ilustraciones se han reunido en una exposición en Alcalá de Henares. En ella podremos recorrer la novela cervantina en más de doscientas ilustraciones.

La obra ya había ilustrada con profusión cuando Mingote llega a ella. Famosísimas ilustraciones la acompañan o la muestran, desde Doré hasta Dalí. Pero la de Mingote tiene una especial vinculación con la obra cervantina, pues es la obra de un humorista. El Quijote, resumido y reducido a su mínima expresión, es un libro humorístico, pero casi todas las ilustraciones que lo acompañaban eran duras, frías, tristes, mostrando más el lado desolador y real del personaje que el humorístico.

Las ilustraciones de Mingote, con su habitual trazo y su colorido, muestran a un Quijote más cómico, más cercano a Cervantes, más amable y también algo más humano pese a su forma de personaje de viñeta.

La exposición, en el Antiguo Hospital de Santa María la Rica, estará abierta hasta el 31 de Mayo. El Quijote de Mingote aún está disponible. Al igual que toda su obra, en la que podemos encontrar, como en casi todo el humor, un algo cervantino, una mirada entre real y fantástica, loca y cuerda, humana y tierna. 


jueves, abril 09, 2015

UNA PROFESIÓN DE RIESGO: LOS ESCRITORES SUICIDAS

Hablar de literatura, escribir, estudiar o explicar literatura es hablar de bichos raros, de tipos extraños, narcisistas, ególatras, confusos, fantasiosos, malencarados o incluso peores. Contar la historia de la literatura siempre tiene algo de anecdotario, de acabar buceando, aun sin querer, en lo más anecdótico de la vida de la gente.

En ese catálogo de rarezas que es el estudio de la literatura, la historia de la literatura en general, hay un gran número de suicidas. No puede dejar de provocar una sonrisa esa repetición del final en aquellos que se acercan de manera un poco tangencial a la literatura. En las aulas de los institutos hasta los menos atentos aciertan en decir cómo murieron la mayoría de los autores: se suicidaron.

Desde el romanticismo en adelante esa muerte se repite con sus variantes en múltiples ocasiones: arrojándose a ríos, con una pistola, envenenados, con la cabeza en el horno, con un abrecartas, con el coche en marcha mientras el gas adormece lentamente, lanzándose desde las alturas...

Esa vinculación entre suicidio y escritura la ha querido analizar José Antonio Pérez Rojo, psiquiatra, en un libro que es más una curiosa historia de la literatura: un catálogo de ilustres muertes por la propia mano. En ese análisis Pérez Rojo afirma que sin duda ser escritor es una profesión de riesgo, pues la posibilidad de suicidarse es mucho mayor que en otras profesiones como la de albañil o banquero.

Los escritores suicidas bucea en las vidas de los autores, en la historia de la literatura (en la que en muchos casos el suicidio ha sido una moda) y también en las patologías que condujeron al suicidio a muchos de los practicantes de la escritura. Otra forma de ver la historia de la literatura, mucho más peligrosa.


miércoles, abril 08, 2015

VALLE-INCLÁN EN EL ESPEJO DEFORMANTE


Las biografías de muchas personas están tergiversadas por sus propias palabras, escondiendo sus hechos, transformándolos, ocultando sus errores, magnificando sus aciertos. Eso se hace a veces de manera inconsciente, porque los hechos se perciben como vergonzosos, como necesarios de ocultación, porque no es necesario saber o contar. Otras veces se hace de manera consciente, creando un personaje diferente, un personaje que sirva a los fines para los que se creó.

En la última biografía de Valle-Inclán se da esa teoría sobre la vida del autor gallego. En La Espada y La Palabra. Vida de Valle-Inclán, Manuel Alberca nos habla de un hombre que creó un personaje, de un hombre que se ponía en el foco, que exponía lo que quería y ocultaba muchas otras cosas, que ha pasado a la posteridad como uno siendo otro.

No es sólo arrojar luz sobre la vida de un hombre y un nombre mítico en la literatura española, sino sobre todo desmontar el proceso que le llevó a crear ese personaje de sí mismo. La pérdida de su brazo en una trifulca durante una tertulia es ofrecida como hecho desencadenante. A partir de ahí su vida sufre una transformación planeada por él mismo.

De Vallé-Inclán conocemos muchos hechos comunes, muchos tópicos levantados por él mismo. Como otros autores de una época histórica convulsa, Valle sufrió cambios, variaciones, mudanza de opiniones. O es pensamos. Porque puede ser que sólo fuera todo un cuento contado por el autor.

Alberca dice que siempre fue conservador, que nunca fue comunista, que alabó a Mussolini, que planeó y trabajó una red de amistades y de influencias que le ayudó a subir y que además le consiguió algún trabajo. Una imagen que contrasta con la que él mismo publicitó de sí.

Una imagen que se vuelve cómica y tópica y castiza, una imagen distorsionada de un hombre que fue distinto a todo lo que hemos leído o sabido de él, un hombre que se escondió detrás de los espejos deformantes que él mismo nos ofreció. Una imagen que ahora se puede redescubrir. 


jueves, abril 02, 2015

JESÚS EL MELANCÓLICO


En La caída, uno de sus tres novelas, Camus reflexiona a través de un largo monólogo sobre casi todas las cuestiones de la vida. En un ejemplo de cómo el existencialismo y el nihilismo van ganando el terreno al hombre según madura y se hace mayor, el personaje principal muestra su desencanto del mundo, su patente inutilidad. Entre sus muchas reflexiones hay una que habla sobre Jesucristo y su melancolía.

El protagonista defiende que siempre ha percibido a Jesús como un ser triste y melancólico, un hombre que sabe cuál es su destino y que sabe también, según la opinión del protagonista, que ese destino será inútil, pues los hombres no tendrán salvación, no dejarán de ser hombres y por tanto de actuar de manera egoísta y malvada.

Esa melancolía de las representaciones artísticas de Jesús, en casi cualquier época de su vida, se antoja una observación muy certera por parte del personaje de Camus. En las películas vemos representado a un Jesús que más allá del tono mísitico que se le pretende dar, está siempre como ausente, como fuera de todo y poseído de una honda tristeza.

No es miedo, ni dolor, ni angustia, es tristeza lo que se percibe también en pasos religiosos, en esculturas, en cuadros, en retablos y en gran parte del arte religioso, y no sólo el que representa la pasión y la muerte, la tortura y el calvario y la crucifixión. Las representaciones que nos muestran al Jesús anterior ya contienen ese rictus de tristeza en él.

También persisten en algunas narraciones. En los evangelios y en otros textos que hablan de Cristo y su vida. No hay asomo de esa alegría que realmente debería representar, de esa alegría que es Dios para los hombres como lo son los hombres para Dios.

El sacrificio que habrá de afrontar y su parte humana, su parte de hombre, que siente dolor y miedo es la que trasmite esa pena, esa tristeza que vemos en sus representaciones. Porque afrontar un gran sacrificio, con la intuición de que será inútil mueve a la pena y aunque lo afrontará con entereza, no le abandona la sensación de que es necesario más que útil llevarlo a cabo. Y no deja de sentir tristeza también por tener que abondonar a los hombres y dejarnos solos. Solos y confundidos. Solos y malvados. Solos y unos contra otros.



martes, marzo 31, 2015

LA CABEZA DE CICERÓN

Sin cabeza y sin manos, ese fue el final de Cicerón. Un hombre peligroso. Peligroso porque sabía hablar, porque con sus discursos podía mover a las masas, podía provocar al pueblo y levantarlo y conseguir que siguieran una idea, aunque no fuera la correcta.

En un clima complicado, tras la muerte de César y con las guerras entre las diferentes facciones de sus herederos, Cicerón se levanta como un defensor del Senado y sobre todo de la República. Pero Antonio y Octavio no le van a dejar realizar esa defensa y Cicerón está en lista de proscripciones y está entre aquellos que serán ejecutados. Y como preso con valor especial, tuvo un castigo especial. Por intentar defender a la República, igual que Catón, igual que más tarde Lucano, Cicerón muere por un ideal que ya no existía y que nunca volverá a existir.

Antes había dejado discursos maravillosos, que incluso hoy en día llaman a los que los leen a actuar. Y digo a los que leen, cuando sus discursos fueron escritos y pronunciados por él. Imagino a Catilina pensando en su triste destino después de escuchar a Cicerón, sabiendo que ya era hombre muerto, que nadie que escuchara ese discurso, incluso siendo inocente, podía librarse de la muerte.

Y Catilina murió y Arquías vivió. Y Cicerón se convirtió en hombre importante, pero su poder no estaba en el ejército. Y el de los demás sí. Así que Cicerón murió y fue decapitado. Y se expusieron sus restos como ejemplo para los demás.

En este tiempo de discursos planos y aburrido y sin sentido, en este tiempo de leyes que intentan asustar, que intentan que nadie levante demasiado la voz, la de Cicerón sería bienvenida. Sabría sin duda encontrar la forma de decir lo necesario. Y de decirlo además mejor que nadie.


lunes, marzo 30, 2015

VOLVIENDO A MAIGRET


Los detectives fueron desde el principio un gran invento para la literatura. Desde que Hammet y Chandler y Christie pusieran en ellos sus ojos, la figura de estos hombres se mitificó. Tal vez fue Hammet el que mejor los comprendió, seres anónimos, con el nivel moral variable a la hora de hacer su trabajo, pero siempre solucionando los problemas y sobre todo haciendo que la justicia y en ocasiones incluso la ley, se cumpliera. De hecho el propio Hammet trabajó como detective un tiempo.

De entre esos personajes míticos, destaca Maigret, la creación de George Simenon, que tal vez mermado por su no presencia en el mundo audiovisual, como si han estado los americanos o los Poirot, vendía y vendía millones de ejemplares de sus aventuras en todos los idiomas.

Maigret, un detective en Francia, creado por un belga, tiene ese aire de buen policía, de conocedor de la condición humana y de mantener la calma en las peores situaciones. No sólo las personales, sino sobre todo las que afectan a los que le rodean.

Ese Maigret, que cuenta con su intuición y sobre todo con la capacidad de conocer a la gente en poco tiempo, protagonizó multitud de aventuras y también pasó, si bien discretamente, por el cine y la televisión. E incluso pasa discretamente por el papel actualmente, pues sus novelas no son fáciles de conseguir, ni baratas.

Dos películas se han confirmado ahora sobre la obra de Simenon y Maigret. Rowan Atkinson le pondrá cara. Y no es un personaje cómico. Y no tendrá que hacer gracia. Esperamos que sea así y que se haga justicia a la obra de un autor que en tiempos de resurgimiento de la novela negra, está bastante oculto, bastante desaparecido, tapado por otros clásicos del género que no superan a Maigret, ni mucho menos.


jueves, marzo 26, 2015

LOS CUADERNOS DE FLAUBERT


El perfeccionismo es muchas veces el mal del artista. Muchos creadores se han pasado la vida perfeccionando sus creaciones, en algunas ocasiones una única creación. Y ejemplos hay en casi todas las artes, desde la escultura hasta el cine, desde la escritura hasta la pintura.

Juan Ramón Jiménez, ya lo deciamos ayer, fue uno de eso perfeccionistas que se pasó la vida cambiando y cambiando, corrgiendo, tanto, que en muchos casos no pudo profundizar en lo demás que hacía, no pudo ampliar su, por otra parte muy basta obra.

Otro de esos perfeccionistas fue Flaubert. El autor de Madame Bovary gustaba de que su obra fuera formalmente perfecta, que le gustase y le convenciese. Y eso es siempre lo más difícil, que el autor se convenza a sí mismo.

Madame Bovary ya se aleja un poco de los tópicos realistas. Esa preocupación formal de Flaubert la aleja de otras novelas de la época, más preocupadas por el realismo, por la verosímilitud e incluso por el naturalismo, la protesta y por qué no decirlo, la sordidez. Flaubert introduce mucho de poesía, de lirismo en su obra y eso se percibe al leer la obra, muy distinta de las de Zola o Balzac.

Pero ese afán poético y perfeccionista le viene de lejos al autor francés. Desde joven llevaba diarios en los que escribía, tachaba y aprendía a ser escritor contando mucho de lo que veía. Esos documentos son casi un curso de cómo escribir, de cómo aprender y seleccionar y perfeccionar y contar y narrar.

Esos Cuadernos los publica estos días Páginas de Espuma como un testimonio del proceso de conversión de Falubert en escritor y también del proceso de escritura del autor. Un documento único que también puede leerse como un diario e incluso como un manual para escribir. Algo, en fin, que nos acerca a la escritura y al escritor por partes iguales. 


miércoles, marzo 25, 2015

EL VIAJE DEFINITIVO DE JUAN RAMÓN

Entre la extensa producción de Juan Ramón Jiménez, una producción además muy cambiante, que el propio autor fue variando y mejorando, fue continuamente retocando para mejorarla, para hacerla  más apropiada a cada momento, quizá equivocándose al reescribir mucho después cosas que ya tenía fijadas, hay un poema que evoca su propia figura, su propia ausencia.

Como ese personaje de Shakespeare que se pregunta ¿Seré amado cuando falte? Juan Ramón piensa en la vida tras él, en la vida que ha dejado atrás y que se quedará, como se queda todo, sin cambios, siempre igual, siempre vivio pese a la falta del poeta.

Hombre de gran ego, Juan Ramón sabe sin embargo que su vida acabará y lo asume con naturalidad, con tranquilidad y placidez. Todo continuará menos yo. Yo seré lo que falte y el mundo para mí acabará conmigo, pero seguirá aquí como siempre, con su naturaleza y su vida resplandeciente abriéndose camino.

El poema expresa una idea dificil de asumir, la de la propia muerte. Y la idea de que con esa muerte no se acaba todo. Con esa muerte no se para el mundo. Una reflexión que acerca a Juan Ramón a corrientes filosóficas y religiosas variadas, desde el budismo hasta casi el nihilismo.

Muchos han escrito sobre la muerte, sobre su muerte, sobre la imaginación de esa muerte, pero no sobre lo que pasará después. Y ese después será la nada. El olvido al cierto tiempo. No para Juan Ramón, por fortuna para él, pero sí para casi todos. Y nada ocurre. Y nada cambia. Y todo sigue.

La muerte como elemento personal, como algo íntimo y único, no como hecatombe, no como final del mundo, sino como hecho natural. Nació el poeta y nada pasó. Y murió y nada cambió. Así es para el hombre siempre. Pasando por el mundo y dejando apenas una huella si tiene suerte.


martes, marzo 24, 2015

HISTORIA DE GLORIA: LA POESÍA DE GLORIA FUERTES

Tomada un poco en broma, por sus apariciones televisivas y por las imitaciones que de esas imitaciones hicieron Martes y Trece, Gloria Fuertes es una poeta que ha sido minusvalorada, como si toda su poesía pudiera resumirse en esas apariciones televisivas, como si todo lo que escribió fueran esos poemas para niños que de ella se recuerdan.

La poesía de Gloria Fuertes comprende una variedad enorme de temáticas, desde las más clásicas como el amor hasta las más comprometidas (dentro de lo posible en su época) como son la sociedad y el encaje del hombre con los demás.

Con un tono discursivo y buscando mucho el juego tanto de palabras como de estructuras, Gloria Fuertes hace una poesía fresca y directa que llega al lector rodeada de verdades, al menos aparentes, que casan con la posibilidad de identificación del lector con lo escrito por la poeta.

Historias de amor tristes y felices y acabas y apenas empezadas, hombres y mujeres que sufren, violencia, dolor, tristeza, felicidad, dinero y la reflexión sobre la propia poesía son los ejes fundamentales del trabajo poético de Gloria Fuertes.

En sus poemas nos encontramos con la poeta juguetona que escribía para niños, pero con guiños para adultos, para aquellos que pueden comprender porque han visto, porque han vivido como ella misma las situaciones que recrea, que reescribe y poetiza con su forma humorística a veces, dolorosa a veces, sentimental en el mejor sentido siempre.

Para acercarse a la poesía de Gloria Fuertes cátedra publicó en 1980 Historia de Gloria (amor, humor y desamor) un libro que sigue reeditándose y que está todavía al alcance del comprador. Una Historia de Gloria que muestra la obra de una poeta desconocida y cercana que aún puede sorprender y hacer sonreír a muchos.


miércoles, marzo 18, 2015

CERVANTES, SUPONGO


En plena celebración del centenario de la publicación de la segunda parte de El Quijote aparecen los restos de Miguel de Cervantes. O no. Porque puede que hayan o puede que no hayan aparecido. Dicen los buscadores que “es posible” que los restos de Miguel de Cervantes estén en la cripta. O sea que no sabemos nada que no sabíamos ya antes. Que la iglesia de las Trinitarias fue su sepultura.

Que todo esto suena a publicidad, a crear un lugar de pergrinaje, un centro cervantino que mirar y visitar y creer más allá de todos aquellos que se arogan para sí la capitalía de la Mancha, el lugar desde el que partió El Quijote o el de residencia del veradero Sancho Panza.

Mucha publicidad para un libro que ya no genera derechos de autor, pero que sigue moviendo dinero. Incluso a Avellaneda le está tocando algo con su apócrifo. Pero nada nuevo o útil para la literatura. Nada que de verdad alabe a Cervantes y su obra. Nada que sirva, en definitiva, para honrar verdaderamente a su memoria, mucho más importante, al menos hasta ahora, que sus huesos.

Mientras, el bueno de Cervantes sigue llenando páginas y páginas, ahora como protagonista. Y protagoniza libros, encuentros e incluso capítulos de CSI. Todo verdadero o no. Porque no sabemos si es real o literatura lo que se cuenta. Muy propio de Cervantes y su Quijote, muy propio de su segunda parte, tan juguetona con los conceptos de literatura y realidad.



domingo, marzo 15, 2015

BÉCQUER, ORDENADO


El romanticismo español, tardío, dejó pocas muestras de lo que en otros lugares podemos encontrar: poesía y novelas con calidad y que muestren la época y las características fundamentales de un movimiento que dejó múltiples formas artísticas destacadas, desde las porpias de la literatura a las básicas e importantísimas de la música.

En ese contexto tardío encontramos al más famoso, leído y muchas veces poco comprendido y buscado por los críticos Gustavo Adolfo Bécquer. Hombre moderno, de vida triste y pesarosa, Bécquer sufrió pérdidas, la cárcel, las penurias económicas y una muerte pronta que acabó con su genio.

Influyente en muchos de los poetas posteriores, no sabemos a veces si es un romántico tardío un precursor de lo moderno, el modernismo, que habría por venir. En su diálogo con la poesía, con lo imposible pero anhelado encontramos temas universales que después repetirían muchos otros, Juan Ramón entre ellos.

Su obra, editada tras su muerte, ha adolecido de un gran estudio crítico y riguroso, para conocer el verdadero orden y las necesidades de edición de su poesía. Cómo ordenarla, cómo corregirla, cómo mostrarla más allá de esa lánguida visión para señoritas que siempre se ha tenido de su obra.

Rematada con las leyendas y con otros escritos de carácter autobiográfico como Desde mi celda, la obra de Bécquer siempre ha merecido más y ahora la Fundación José Manuel Lara ha realizado una gran edición crítica ydocumentada de su obra.

Poner orden en la obra de un poeta, explicarla y mostrarla y mejorar su recepción es el trabajo de un filólogo. Y ese es el trabajo que han realizado María del Pilar Palomo y Jesús Rubio para esta edición que mostrará, de una manera canónica y definitiva la obra del poeta. Una obra por fin rematada. 


jueves, marzo 12, 2015

VARIACIONES DE GERARDO DIEGO


De todos los poetas de la Generación del 27, Gerardo Diego es el más incalificable. Autor de una obra enorme e indefinible, incluso inabarcable, pasó de las vanguardias al clasicismo en apenas un libro, y volvió después a buscar caminos diferentes por la poesía.

Con un viraje continuo, su poesía va del amor a la religión, de la naturaleza al misticismo, del hombre a los animales. No se puede citar de Diego un libro como de muchos de sus compañeros de generación, sino que hay que buscarle en poemas, como su celebérrimo soneto a un ciprés de Silos.

Capaz de la mayor perfección formal, su poesía, pese a todo, no es la que más ha llegado de su generación. Sin el arraigo popular de Alberti o Lorca, sin el toque vanguardista de Cernuda o Aleixandre, sin el existencialismo de Dámaso Alonso, sin la cátedra y el conceptismo (interno y externo) de Guillén o Salinas, Gerardo Diego siempre es mencionado, pero sigue siendo un gran desconocido.

De todos los miembros de esa generación que no es tan compacta como se piensa, ni tan monolítica como decimos, ni tan amable como se podría esperar, Gerardo Diego es el único que toma partido por el bando sublevado durante la Guerra Civil. No va al exilio. No considera injusto lo sucedido.

Ese hecho político le distancia finalmente de un grupo de escritores e incluso amigos que sí siente el exilio o que mueren o que sufren represalias. Queda a un lado Gerardo Diego una vez más, citado y desconocido, reconocido, como los cantantes, por un solo hit, por el ciprés perfecto de Silos.



miércoles, marzo 11, 2015

LA PUERTA DE SYLVIA PLATH


Sylvia Plath, corazón torturado, abrió la puerta de su horno un día frío de marzo y metió dentro la cabeza para no volver más. Se metió en ese horno como quien atraviesa una puerta al más allá, como quien entra en un lugar nuevo y mejor. Como si volviera, incluso, al vientre materno, al estado de eterna felicidad e inconsciencia.

Antes, nos había dejado una obra llena de dolor y personalidad que aún hoy es leída como el manifiesto de una infelicidad díficilmente superable. Plath, autora de la poesía confesional, lo que en España vendría a ser la poesía de la experiencia personal, se cuenta a sí misma en su obra, cuenta su vida y su dolor, y también sus alegrías, su pasión, sus esperanzas.

Antes de meter la cabeza en el horno en un día de invierno en Londres (en Febrero en Londres el horno parece mucho más acogedor que la calle, mucho más acogedor que el metro o el frío o la lluvia), había dejados escritos un buen número de poemas y una novela, La campana de cristal, que también es casi una autobiografía.

Su poesía, que se puede encontrar en español e incluso en edición bilingüe tanto en visor, como en ariel, como en Bartleby, está marcada por su vida: varios intentos de suicidio, internamientos psiquiátricos, dos hijos con un hombre que acabaría por dejarla y un posible trastorno bipolar contraen y elevan su poesía a tonos dramáticos, épicos, tiernos, nimios.

Mito del sufrimiento y del dolor, mujer torturada pero de inmenso talento, Plath inspiró una canción de Ryan Adams, varias películas y sobretodo a muchos autores y a muchas personas anónimas. Con apenas 31 años abrió la puerta del horno y entró en un mundo mejor. Al menos en uno en el que pensaba que evitaría el dolor. 


domingo, marzo 08, 2015

DISTINTAS FORMAS DE MIRAR EL AGUA, LLAMAZARES Y LA PÉRDIDA


Los libros de textos, tan lentos siempre en incluir la realidad entre sus páginas, habla de una literatura contemporánea que es un poco vieja, una literatura que tiene entre diez y veinte años y que, sin dejar de ser contemporánea, no es tan joven y tan actual como en el libro se dice.

Entre esos autores que se mencionan casi siempre está Julio Llamazares, un autor que se compara con Juan Rulfo, por su estilo peculiar, lleno de secuencias y de una prosa poética, lenta y adaptada en cierto modo al medio en el que se desarrolla, al clima y al paisaje que domina sus narraciones.

La lluvia amarilla, obra que siempre se cita de Llamazares, es una obra de 1988, más de veinticinco años atrás. En ella se narra, mediante un monólogo interior, la vida del último habitante de un pueblo que será nada después de su muerte, de un pueblo que estará perdido y olvidado y muerto con su último habitante.

Con un tranfondo poético, con una gran carga estética en la forma y en las palabras utilizadas, Llamazares realiza a la vez una instrospección en el alma humana y una visión de la despoblación que sufren muchos lugares de España, convirtiéndose poco a poco en desiertos, olvidando los lugares, historias y personas que allí fueron un día.

Anteriormente Llamazares había destacado por La lentitud de los bueyes y Memoria de la nieve, dos libros de poesía donde ya estaba presente esa voz poética y narrativa a un tiempo de lugares que se van perdiendo, emocional o físicamente.

De cierta forma Llamazares vuelve al mismo tema, al mismo sentimiento de pérdida de lo primero y lo propio en su última novela, Distintas formas de ver el agua, en la que cuenta la desaparición de lugares, pero en este caso para siempre, tras la construcción de pantanos.

La pérdida del lugar como identidad, como reflejo de uno mismo y sitio donde ser y volver, se antoja principal en esta nueva novela como lo ha sido en algunas obras del autor. Una novela que se aleja de las modas y los paradigmas de los super ventas, que mira la realidad desde un punto de vista menos evidente.




martes, marzo 03, 2015

PESSOA, UN HOMBRE MULTIPLICADO


Que la poesía sea una ficción nunca está demasiado claro. ¿Pasó lo que está contando el poeta? ¿Es una invención suya? ¿Si fue real, pasó como lo cuenta? ¿Hay narración en la poesía? Toda esa maraña de complicaciones no queda demasiada claro y queda aún menos clara en el caso de Fernando Pessoa.

Creador de heterónimos, a los que no hay que confundir con seudónimos, Pessoa, crea a los poetas de sus poemas como si de personajes de una novela se tratara. Crea sus vidas y sus acciones. Y por último los hace poetas. Y sólo lo hace para escribir los poemas que esos poetas escribirían.

¿Qué hay del propio Pessoa en esa poesía? ¿Cuánto de esa poesía que escribe es realmente del heterónimo y cuánto de Pessoa? ¿Qué mezcla hay en las vidas de uno y otros, cuánto conviven, cuánto se distancian?

Ese juego continuo, que para Pessoa no era tanto un juego como una forma de considerar la realidad desde todos los puntos posibles y matizada por las experiencias que nunca tuvo, sitúa al lector en la curiosa situación de estar leyendo la poesía escrita por un hombre que nunca existió, la experiencia, la vida misma de un hombre que fue tan solo fingido.

Mirando a través de la realidad que aporta la poesía a mundos ficticios, irreales, imaginados, que son claros y parecidos a la realidad. Esa multiplicidad permite a Pessoa contar varias vidas, no sólo la suya, varias vidas imaginarias y diferentes e iguales.

Un amor, una pérdida, un dolor, una nostalgia, una melancolía, todo eso lo sienten los heterónimos de Pessoa, todo eso lo escribe de ellos Pessoa y lo leemos nosotros como obra de esos hombres fingidos que parecen reales.

Una poesía tan variada como las voces que la animan, así es la de Pessoa, un hombre multiplicado, un hombre fingido y oculto siempre, como un secundario de sí mismo, de su propia imaginación. 


lunes, marzo 02, 2015

A FAVOR Y EN CONTRA: BLASCO IBÁÑEZ


A favor:
1. Porque fue más leído que ningún otro en su tiempo.

2. Porque hizo novelas por encargo, libres, para el cine, … de todos los tipos.

3. Porque hizo de su vida una novela.

4. Porque realmente ganó una fortuna escribiendo y eso siempre es bueno saberlo.

5. Por Los cuatro jinetes del apocalipsis.

6. Porque del realismo a la novela de género sin pasar por la casilla de salida.

7. Porque se habla poco de él y se lee aún menos.

8. Porque sus novelas son entretenidas, mucho más de lo que se puede decir de muchos otros.

9. Porque sabe darle al público lo que le gusta.

10. Por La vuelta al mundo de un novelista.

11. Porque se lee con agrado incluso ahora.

En contra:

1. Un poco sensacionalista.


martes, febrero 24, 2015

MEMENTO Y LA INVERTIDA FLECHA DEL TIEMPO


La linealidad en las narraciones, ir desde el principio hasta el final, fue puesto en duda desde hace mucho tiempo. En una subversión absoluta de los términos ha sucedido que muchos autores han narrado sus obras al revés, no porque empiecen desde el final, sino porque cuentan linealmente hacia atrás.

El más destacable ejemplo de eso en la literatura es quizás La flecha del tiempo del tan comentado en este blog Martin Amis. Amis construye una obra que cuenta hacia atrás la historia de un hombre, que va pasando de ser un héroe para nosotros, un médico que salva vidas, un hombre que tiene ciertas carencias afectivas a convertirse en algo mucho peor.

El pasado de ese hombre que vamos conociendo lentamente, con la misma sorpresa que el mismo personaje, nos lleva a sus atrocidades, en su trabajo en un campo de exterminio nazi, en sus investigaciones que usará con convencimiento y saña. De ese pasado le hemos conocido liberado en el futuro, convertido en médico.

La tesis de Amis en la novela es que el tiempo, al morir retrocede y que vivimos la vida en sentido contrario, como rebobinando para devolverla por fin al video club o para poder volver a vivirla.

Algo similar idearon los hermanos Nolan en Memento, aunque con mayores complejidades a la hora de contar la historia. Un hombre sin memoria reciente que quiere vengar la muerte de su mujer, que tiene que fotografiar y tatuar mensajes en su cuerpo para recordar.

Pero la película, contada hacia atrás desde su deslance que es lo primero que vemos, nos muestra los callejones oscuros de la vida de ese hombre que nos parece también heroico, pero que al final se presenta como un hombre que se aprovecha de su propia enfermedad, de su olvido para seguir viviendo una vida que se ha inventado.

La película, que podría verse igual y se disfrutaría igual, aunque con distinto argumento, si se proyectara en dirección contraria muestra la fragilidad de la vida y de la memoria, y sobretodo del ser humano, que se aferra a su vida, a lo que le queda de ella pese a quien pese. Una historia sin buenos, llena de malvados y aprovechados y asesinos.

El sentido del tiempo invertido por las ficciones, jugando con el espectador y llegando a plantear la pregunta de si realmente el tiempo puede hacernos distintos de los que un día fuimos. 


sábado, febrero 21, 2015

AVELLANEDA CONTRA CERVANTES


Que los poetas o los narradores son buenas personas es una invención de sus lectores. Al leerlos y al gustarnos, o no, sus obras, los encajamos entre nuestros posibles amigos o entre nuestros enemigos. Sin embargo, en muchas ocasiones esos autores son cotillas, envidiosos, maledicentes, vengativos y malencarados, malas personas, sobretodo con sus competidores, con los otros autores.

El Siglo de Oro español es sin duda el gran momento de esas venganzas, enfrentamientos y duelos entre autores que veían enemigos por todas partes, que sabían que otros podían acaparar el mercado y que se dolían ante cada éxito del rival, del vecino.

En ese contexto hay que ver el enfrentamiento entre Góngora y Quevedo. Una enemistad que va más allá de lo literario, pero que nace de esa necesidad de destacar sobre el rival, de vender más y poder vivir del trabajo y no tener que repartir el pastel de la fama y el mercado de la época.

Y en ese contexto es donde nace El Quijote de Avellaneda. Una obra contra Cervantes, contra el gran éxito que Cervantes había tenido con su obra. Aprovechando ese éxito y su personaje, el falso Avellaneda escribe contra Cervantes, haciendo de su personaje un tipo grotesco. Y sobretodo escribe para acabar con la buena fama de Cervantes, para atacarlo y vengarse de su éxito, y lo hace mediante su propia obra.

Construye Avellaneda, sin embargo, una obra destacable, no a la altura de Cervantes, pero con un ingenio y una perspectiva y un tratamiento de los personajes que la convierte en una buena novela, en una buena obra literaria que hubiera sido mucho más leída si no contara con la rémora de ser una continuación falsa, un ataque contra el más renombrado autor español y ante la creación cultural y literaria más importante de nuestro idioma.

Ese Quijote hirió tanto a Cervantes que le obligó a escribir una verdadera segunda parte de su novela. Y tan herido fue, que se superó a sí mismo, que construyó una novela aún mejor que la primera, una novela en la que el juego literario es superior, en la que los personajes han evolucionado, en la que tiene que sacar lo mejor de sí mismo para mejorar lo hecho por su enemigo.

La Real Academia lanza ahora, en este año de conmemoración de la obra cervantina, una edición del Quijote de Avellaneda. Una lectura que es más que recomendable. Para comprobar la calaña de los escritores. Y para comprender cuáles eran sus motivaciones. 


jueves, febrero 19, 2015

A FAVOR Y EN CONTRA: VICENTE ALEIXANDRE

A favor:

1. Es un premio Nobel.

2. Es uno de los más importantes de la generación del 27.

3. Existen muchas ediciones muy bien anotadas de su obra.

4. Es un poeta surrealista, que no huyó nunca del surrealismo.

5. Fue un maestro para los poetas posteriores, a los que acogió y aconsejó.

6. Firmó La destrucción o el amor, uno de los libros más certeros de la poesía española del siglo XX.

7. Pese a ser un surrealista, se puede seguir su poesía.

8. Se refugió en su exilio interior y de ahí nada pudo sacarlo, ni los tiempos, ni las políticas.

9. Por Historia del corazón.

10. Porque leer poesía de cuando en cuando no hace mal.

11. Porque representó lo mejor de un excelso grupo de poetas.

En contra:

1. Puede que el significado de sus palabras se escape, aunque no así lo que sugieren.



miércoles, febrero 18, 2015

UNA HISTORIA DE AMOR, CINCUENTA SOMBRAS DE GREY


Cuando las historias se hacen rutinarias, se busca otra forma de contarlas para que sigan siendo atractivas, para que sigan gustando, o para que lleguen a la gente. Se busca un punto de vista diferente o se le añaden detalles distintos o llamativos para esas historias al final sean consumidas, pese a ser las mismas de siempre.

Eso pasa con la historia de Cincuenta Sombras de Grey. Una historia de amor, de enamoramiento, en el que dos personas sienten ese amor romántico por el que muchos suspiran. Una clásica historia de chico conoce chica. Es el desarrollo de esa historia y en la culminación sexual de la misma donde hay diferencias.

Normalmente las historias de amor que se cuentan acaban antes de llegar al dormitorio. No sabemos cómo serían las relaciones que mantendrían las grandes parejas de la historia, pues nadie las ha contado, pero no entrábamos en su dormitorio. A algunas, como a Tom Hanks y Meg Ryan ni siquiera las veíamos darse un beso en Algo para recordar, una de las películas amorosas más famosas de las últimas décadas.

Esta historia de amor cuenta lo que pasa dentro del dormitorio, algo que, por lo demás puede tener mayor o menor interés para el espectador o lector, pero que es en el fondo una añadidura, como esas trabas que se ponen otras ficciones para que la pareja acabe junta, como lo es la clase social en el Diario de Noa, o la fama en Notting Hill.

Añadiduras, adornos, lacitos de envoltorio para hacer más deseable un producto que es siempre el mismo y que cuenta lo mismo. Una historia que acaba siendo una promesa o un modelo. La de un amor que no mate.