¡A la mujer de éste parece que no la ha hecho gracia la historia!
¡A la mujer de éste parece que no la ha hecho gracia la historia!

¡Otro que tal baila!
"Padre, me da que con lo que les he contado han jugado al "teléfono roto", los muy fariseos"
"Uy, uy, uy, mi pasta, uy, uy, uy...."
Dentro del panorama nacional, conocí a Alfonso Azpiri, a quien los treintañeros deberiais recordar por su obra "Mot", que fue publicada en el "Pequeño Pais" hace ya la tira de años. Con él compartí el frio madrileño echandonos un cigarritoy ahí quedó una fotito para recordarlo.
E igualmente tuve la suerte de conocer a Miguel Brieva, autor de "Dinero" y de la "Enciclopedia Universal Clismón - Bienvenido al mundo", entre otros, quien además me firmó varios ejemplares (uno para sortear entre los lectores de Creatura que acuden a nuestras quedadas cinematográficas de los viernes) y accedió a ser entrevistado en el fanzine y encargarse de alguna portadilla (Wow!). Todo un tío sencillo y genial.
Respecto al panorama internacional, tampoco me puedo quejar de como se me dió, porque me llevé dos estupendos dibujos originales de Andy Lanning y Mike McKone, aparte de ejemplares de comics firmados y dedicados por Mark Buckingham y el megastar inglés, Brian Hitch (junto a su correspodiente foto de rigor).
Con Andy Lanning y Mike McKone. Un dibujo de Majestic y otro de Morfo, respectivamente.
Dentro del salón encuentras a multitud de personas disfrazadas de personajes de todo tipo. Igual que al poco de llegar me encontré a Superman, aquí estoy con... ¿Spider-woman y... Tetas-girl?
Los chicos de Generación X se portaron como siempre, es decir: de puta madre. No sólo dieron cobijo a mis bartulos sino que me pasaron invitaciones y me reservaron un puesto en las sesiones de firmas ¡Chapeau!
"¡Cuanto más enamorado estoy, más reparto!"
¡Qué ricos!

Tercer lugar: "Ajo Mataero". Una especie de antecesor del paté, menos refinado y triturado, pero de una consistencia tremenda. Pan, hígado y panceta son su base, que una vez condimentada con pimentón, canela, pimienta; y aderezada con ajo, piñones, aceite y sal (y algún sofrito) dan lugar a este espectacular (y calórico plato) que acompañado de una barra de pan y cerveza, te alegra la tarde.
Finalmente, el "Gazpacho Manchego": Carne de caza (liebre, conejo, palomo y torcaz) troceada y sofrita con "torta de gazpacho" (pan, vamos) y aderezada. Una suerte de carcamusas para la vista, pero muy diferentes al paladar.

Y con esto terminamos por hoy, babeando como los perros de Paulov en mi caso. Nos preguntamos si el Kebran, en su rol de cocinero, ha trabajado estos platos que, en tiempos de deconstrucción y gilipollez varia, resultan de lo más enriquecedor (p'al estomago, claro).

¡Hasta arriba!
Con Tobia y el resto (aunque la foto es del día antes).
Y ya que estamos, voy a contaros algo que nos pasó al poco de llegar yo aquí. Fuimos a un pub a ver un concierto de blues y entre canción y canción, Tobia se salía fuera a echarse un trujas. En una de estas, me salí con él a hablar un rato, y, según estábamos cascando, se nos acercó un viejuno que ya estaba allí con su cigarrito (en Irlanda no se puede fumar dentro de los bares).
Empezó a darnos la chapa con que qué hacíamos allí, si ya teníamos novia en Irlanda, etc. Al principio pensamos que era el típico paisanín emboligado, pero cuando se me acerca, me agarra del brazo y me dice: "Uhm, tienes muy buena musculatura", me aparté cagando leches. Le dimos la espalda y según sigo hablando con Tobia, me echa la mano por detrás, como pasándola por encima del hombro y me aprieta el pecho. Sin saber si darle una hostia o qué, me vuelvo a apartar y le digo que manos quietas, que no hace falta sobar para hablar. El pavo coge, se queda parado mirándonos, y se va para dentro.
En esas le digo a Tobia: "Anda, vamos a echarnos una birra", y nos metemos para la barra. Estamos allí con nuestra Beamish y se nos vuelve a pegar el viejuno. Yo miro por la ventana, veo que Morena, Lisa y las demás están fuera y me las piro para allá, dejando solo a Tobia. Mientras las estoy contando lo del pavo, sale Tobia acojonado y diciendo: "Me está cogiendo y diciendo que yo también tengo muy buen cuerpo. Que seguro que tengo a quien quiera". Hagamos un paréntesis en este punto: ¡JAAAAAARRRRLLLL! Uff, me hacía falta. Bien, continuemos: Estamos flipando pero las cervezas están en la barra, y afuera no nos dejan sacarlas, así que no nos quedan más cojones que volver a entrar.
El tipo se ha sentado en una banqueta y el muy cabrón, de paso ha tirado mi chaqueta al suelo. Me agacho a recogerla y me echa la mano a la cabeza, como para acercársela al rabo. Le quito la mano de golpe y como ya no podía más, le digo: "Mira tío, no se si eres gay esta noche o todos los días, pero como me vuelvas a tocar te pego una hostia que saltas la barra ¿Está claro?" pillamos las pintas y nos vamos a otro lado del bar, mitad partiéndonos el ojete y mitad sin saber muy bien que hacer.
Y es que entendedme. Yo he venido aquí a pasarlo bien, no a liarla a las primeras de cambio. Vale que el tipo era un gilipollas, pero ¿Quién me dice a mí que no es colega de la gente del bar? ¿O que tan solo iba muy pedo? Le caneo y ya la tenemos liada, que es lo que menos me apetece, la verdad. Así que nada, pasamos y punto. De hecho, después nos hizo tanta gracia que nos acercamos al tío y le dijimos que se hiciera una foto con nosotros (y así poder recordar ese momento). Y aquí tenéis la foto.
Asqueroso, ¿Verdad? Menuda paja se tuvo que hacer el muy hijoputa esa noche ¡Todo un cebolleta! Pero en fin, cosas que pasan. Aunque igual a Tobia le moló, porque anoche volvieron a ese bar. Yo pasé. Cuando lo vea, le pregunto y os cuento.
Que quede claro que no padezco ningún tipo de homofobia ni nada por el estilo, algo que ya sabéis los que me conocéis en persona. Simplemente que ese sobe gratuito me toco los cojones. Y como siempre, mi dedo, que ya está de puta madre. Ah, lo de “gay guy” del título del post significa “tío gay”.
Irlanda en este aspecto no es la caña (al igual que Reino Unido), pero si hay cuatro platos que me gustan bastante y que a la que puedo, me escapo a un pub a devorarlos. Y atentos al detalle porque he dicho pub, no restaurante. Si hay algo que me encante de aquí es el ir a un bar, pedirme una buena pinta de cerveza y el "Today's special". Comer, se puede comer en cualquier sitio, pero estando aquí, ni me voy a meter en una franquicia (paso de hacerles publicidad), ni a buscar el deleite del paladar. Quiero sentirme "regular" (paisano), y comer pues lo que comería cualquiera de ellos. Y en eso, en Irlanda o Inglaterra, a un pub no hay quien le gane. Y ahora pasemos a mis "favourite meals" (me los he jalado todos).

ROAST BEEF (Ternera asada)

Tomándonos una cervecita.
Y luego está Ju-Hi (esta es mi interpretación de como suena su nombre). Es de Corea del Sur y llegó el pasado domingo. Tiene 25 años y es la primera vez que sale de su país. Su inglés no es malo, pero todavía tiene muy marcado el ritmo y el acento de las leguas de esa zona de Asia. Como todo buen oriental, es muy educado y pide permiso para todo. Nada más llegar, le ofrecí una birra y se quedó un tanto flipado, preguntado "For me?". A modo de compensación sacó un paquete de algas fritas con aceite de sésamo y las echo en un plato, a modo de aperitivo (están cojonudas, por cierto). Nos las bebimos hablando y contándonos la vida, se fue a su habitación y me trajo un regalo: ¡Unos calcetines para darme suerte! Me quedé tan a cuadros que todavía no le he preguntado si es habitual entre sud-coreanos el regalarse calcetines. Cuando me entere os lo cuento, pero imagino que sí, porque a María y Morena también se los ha regalado.
Los mencionados "socks" ¡Qué frikada!
Primer brindis de este hombre ¡Wi-Ha-Yo (por nosotros)!
Brindando con Cramberry Juice.
El irlandés (Irish) o gaélico (Gaelic), y para los que lo hablan, Gaeilge (pronúnciese "guelga") se enseña en las escuelas y está presente en todos los símbolos de carácter oficial, tal y como los parquímetros o los nombres de las calles. Incluso hay un canal de televisión exclusivamente en gaélico.
No los oís, pero son vaqueros hablando en gaélico
Como idioma, es bastante difícil, puesto que no tiene nada que ver con el inglés y además, al igual que éste, no se corresponde lo que se escribe con lo que se lee. Así, expresiones como "Bienvenido" o "Me llamo Julio" se traducirían como "Fáilte" y "Julio is ainm dom", mientras que sus respectivas pronunciaciones son "Foltchá" y "Julio is ainim dum". En fin, que es un idioma bastante jodido.
La calle donde resido
Para terminar, una curiosidad. En 2003, se rodó en gaélico un corto de 13 minutos llamado "Yu Ming is ainm dom" (Me llamo Yu Ming), que trata de un joven chino que, aburrido de su vida en el país asiático, decide buscarse las habichuelas en otro sitio. Y éste lo elige al azar con una bola del mundo, plantando el dedo en Irlanda. Así, va a la biblioteca y descubre que el idioma oficial es el gaélico, por lo que se pone a aprenderlo hasta que lo domina a la perfección y se marcha para allá.
¿Creéis que va a mejor?
De arriba a bajo, y de izquierda a derecha: Davide, Morena, el que os escribe, Jessica, Constanza, Luca (media cara) y Alessandro.
Así a las 9 me acerqué a su casa y nos metimos un risotto con marisco que estaba bastante bueno, bien acompañado de diferentes vinos italianos y su inevitable café (¡Como lo viven, oiga!). Allí estuvimos un buen rato de palique y terminando el vino hasta que decidimos ir a dar un pirulo por ahí. Y según nos íbamos, Tobia (un gran tipo y al que ya dedicaré un post), recordó que había unos españoles montando una fiesta cerca de la universidad y que no estaría mal pasarse por allí. Con los que quedábamos de acuerdo, compramos unas cervezas, pillamos un par de taxis, y para allá.
"Allí me planté, y en tu fiesta me colé..."
Nos encontramos la típica fiesta de veinteañeros con poca pasta y muchas ganas de pillar cacho. A mí, sinceramente, estas situaciones me la sudan. Ni me gustaban cuando tenía 20 tacos, y menos ahora con 31 (aunque la gente pensaba que tenía 25 ¡Qué bien me conservo!). Pero bueno, lo importante en estos casos es la compañía y el pasarlo bien, por lo que nos refugiamos en uno de los balcones de los infernales "Tractor amarillo" y "Paquito, el chocolatero" que sonaban en los portátiles y nos pusimos a beber una birra tras otra.
Los "nuevos" son Aurélien (un chico francés), Lisa (la que cocinó el risotto) y Tobia (a mi derecha).
Allí conocí un juego parecido al del "duro" en el que dos se sientan uno frente al otro, con la cerveza entre las piernas y la chapa encima. Entonces se coge otra chapa, se dobla, y se lanza para tirar la chapa del otro. Si aciertas bebes y sigues lanzando, y si no, turno del otro y te jodes. No deja de ser una chorrada que te impide beber a tu ritmo, pero en determinadas situaciones, y con gente con la que no tienes mucha confianza, está bien y pasas el rato.
En torno a las cuatro, y con "Ska-P" como estandarte de la música patria, nos marchamos a casita, esta vez andando (unos 40 minutos). Pero estuvo bien, porque íbamos cascando, y siendo 4 italianos, 1 francés y 1 español, pues mola ver la forma que tenemos de entender las cosas dependiendo del país.
Ya en casa, a comer que tenía un hambre que me moría ¿Y qué cogí? Pues sí, una latita de atún, pero esta vez, "no probs". Os dejo por hoy, con la evolución de mi herida. Bye, bye.
Así va