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martes, enero 04, 2011

MOVIMIENTO

El movimiento es implacable, es lo más difícil de fijar, de captar y de plasmar. El movimiento de tu pelo mientras caminas, o giras la cabeza, mientras hablas. El movimiento de tus manos mientras con un gesto tratas de remarcar tus palabras de decirme cosas que no me dices con la boca. El movimiento, ligero, de tus pechos al caminar, el de tus piernas cuando das un paso con fuerza.

O los otros movimientos, el del viento que hace que se agiten los papeles, los árboles, las bolsas tiradas a la basura. Los movimientos de la lluvia, de las corrientes de agua que arrastran la suciedad, las ramas, los restos hacia un sumidero. El movimiento de los coches, la estela de movimiento que dejan tras de sí, el azote de viento que provocan.

El movimiento imposible de captar, el movimiento indecible, inefable que se produce ante ti y te desespera pues no puedes ni con palabras ni con colores decir de manera exacta. El movimiento contra mí y contra mis palabras. Contra todo lo que sea la quietud de la reproducción.



martes, diciembre 28, 2010

NUBES

La nube es tan variable, tan cambiante, que se hace imposible describirla. Vuela por el cielo disparada, empujada por el viento que la lleva no se sabe a dónde, ¿qué sucederá con las nubes? ¿dónde terminan?

Está formada por jirones blancos que resaltan en el cielo como si fueran un copo de nata sobre un montón de chocolate. Esos jirones al tacto deben ser espumosos y frágiles como el mousse. Una mousse de nubes que se elevan sobre las cabezas y vuelan no se sabe dónde.

Las nubes son soñadoras. Todos las miran intentando adivinarlas, todas llevan un secreto dentro, una gota de lluvia que no se sabe donde caerá.

Las nubes vuelan hacia donde quiera el viento y toman la forma de lo que van perdiendo de los jirones que se eliminan en su camino.



martes, diciembre 21, 2010

URBANO


El paisaje urbano es distinto. Hay que trazar una silueta. Es como dibujar una mujer. Una silueta curvada, con puntas, con salientes. Hay que tener cuidado con los volúmenes. Después de la silueta hay que ir a los detalles. Los detalles siempre te comen el tiempo. La mano. Trazar con tensión una línea, una curva, un detalle. La vida siempre en los detalles. En las ventanas. Las farolas. El reflejo de la luz en el asfalto. Los colores, siempre en la escala del ocre, el naranja, el dorado. El paisaje urbano es un reto. Definir la vida que está siempre en movimiento. No por el aire o el agua. En movimiento por el cambio que se hace en él, por el cambio que proyectamos en él. Y como siempre hay que contar lo que se ve. La pequeña historia de ese pedazo de calle, de ese lugar mínimo que estamos trascribiendo.

martes, diciembre 07, 2010

EL AGUA Y EL CHARCO

Las ondas formadas por el agua en el charco. La gota cae lenta, intermitente, en un sitio u otro. Cae desde el cielo gris que refleja el mismo color en el charco. El charco da sensación de movimiento. De ser un algo vivo, de estar desplazándose a través de la tierra, de ir centímetro a centímetro más allá. Ese círculo que se forma en el agua cada vez que cae otra gota. Ese movimiento inaprensible. Dibujar una onda es más fácil con las palabras que con el carbón sobre el papel. La gota cae lenta y produce un efecto inmediato en el agua. Produce una onda que se esparce hacia fuera, que llega hasta los límites del agua, hasta el fondo mismo de ese pequeño universo. El gris del agua, el del cielo, el del fondo del charco producen en ocasiones un efecto de suciedad que es falso. El agua es límpida, transparente, es pura. El agua cae lentamente, suavemente. El agua y el charco, el mismo inaprensible elemento.



martes, noviembre 30, 2010

DETALLE

A veces todo está en el detalle, en lo mínimo. Me paso horas moviendo las manos, ensayando en el aire los movimientos adecuados para trazar las rayas en el papel. Y todo sigue ahí, en lo pequeño, en encontrar el detalle mínimo que me ayude.

No sé muy bien si se trata de captarlo todo y llevármelo al papel. No sé bien si se trata de otra cosa, de poseer la realidad, de hacerla mía. Evidentemente tiene ya todo lo del papel algo de mío. Pero es algo más, algo que está en lo pequeño. Aprehender la realidad. Pero la mínima, la casi inexistente.

Y se me escapa todo en el detalle. Rompo el papel y termina todo. Aunque me quedé después mucho rato pensando en él.



martes, noviembre 23, 2010

BLOQUEADO

Te imagino desnuda, trato de imaginarte desnuda, de dibujarte desnuda. Pero no puedo. No sé si es pudor, no sé si es incapacidad, o ilusión. No sé qué es lo que me impide imaginarte desnuda, dibujarte desnuda. Rompo papeles. Apoyo la cabeza en la mesa esperando la lucidez.

Repaso desnudos y desnudos. De mujeres más hermosas que tú. Mujeres más proporcionadas que tú. Mujeres más simétricas. Más famosas. Mujeres a las que he amado más que a ti. Mujeres a las que sí he podido imaginar desnudas.

Pero a ti no. A ti no. Y por más que me pregunto no tengo explicación ni solución. Así que vuelvo a dibujar manzanas una vez más. Vuelvo a dibujar paisajes y árboles una vez más.



martes, noviembre 16, 2010

PAISAJE

Observando. Así paso mi tiempo. Simplemente sentado en el parque y mirando. Destacando cada detalle. Mirando incluso con los ojos cerrados, mirando dentro de mí a ver si coincide lo que debería haber y lo que hay, a ver si ya está todo dentro de mí.

Y luego te busco un sitio. Un lugar donde ponerte. Un lugar donde situar tu figura en ese paisaje que ya tengo casi dentro de mí. Y no sé bien dónde colocarte, dónde estarás mejor. Ni siquiera en qué posición hacerlo. Sentada. Tumbada. Apoyada en un árbol. No sé qué hacer contigo en este paisaje.

Por eso decido pintarlo y después incluirte. Tal vez.



martes, noviembre 09, 2010

MANZANAS

He practicado durante mucho tiempo pintando manzanas. El carboncillo dejaba marcas en mis dedos. Esta se trasladaba a mi nariz porque me rozaba allí al tocarme sin darme cuenta. Las manzanas, redondas, doradas, no se movían, no tienen movimiento, no tienen caída. Pero he practicado con ellas porque se parecen.

Ellas aparecían cada vez mejor en mis dibujos, más perfectas. Y yo notaba cada vez más que no pintaba las manzanas porque me gustaran, las pintaba porque me recordaban a ti. Cada vez más perfectas, cada vez mejores, más preparado cada vez para el desafío de pintar tus senos redondos y dorados, que se curvan y caen y vuelven a subir un poco. Siempre más preparado para dibujar mordiscos.



martes, noviembre 02, 2010

SOMBRAS DE MANOS

Y me concentro en la sombra que hacen tus manos al moverse. Tú al sol y tras de ti tu sombra. Tus manos se mueven y dibujan significados. Ayudan a las palabras a decir lo que quieren decir. Tu manos se mueven y aprueban o tal vez no, tal vez desaprueban, tal vez condenan. Y tu sombra con ellas.

Dibujo la sombra. La pienso y la corrijo. La sombra de tus manos que se mueve, el movimiento mismo que intento trazar yo también, y que no puedo conseguir. Tus manos que me hablan y yo que no puedo conseguir que ellas hablen, reproducir ese movimiento o significado.

Entonces trato de irme a otra cosa, trato de mirar tus manos mismas y no su sombra que me desconcierta y veo que ellas se mueven pese a que no quiero que lo hagan y veo que ellas se mueven y en ese movimiento vuelvo a despistarme y lo dejo todo olvidado. Y miro mis manos mismas, torpes, blancas y veo que no puedo, no por hoy, arreglar esto.



martes, octubre 26, 2010

PUNTAS



No lo había pensando nunca. Nunca había pensando en cómo será la forma o el color o el grosor de tus pezones. He mirado mil veces tus senos esperando encontrarme con ellos, me asomo al balcón en que se colocan, he tratado de verlos, de intuirlos tras tu ropa interior. Me ha sorprendido su presencia marcada en tus camisetas. Pero nunca había pesado realmente en ellos, en cómo han de ser realmente.

Mil veces he dibujado tus senos en mi cabeza. He dibujado tu desnudo completo. Tus piernas largas, tus brazos blancos, tu cuello acariciado y como no tus senos. Pero nunca he llegado a ese detalle. Mil veces he dibujado tus figura. Incluso tus senos de perfil, esperando mi mano. Pero nunca ese detalle.

Pero ayer sucedió que fui consciente de que has de tener un remate en los senos. Y no quise pensar cómo serán, qué habrá en ellos, su forma, su color, su sabor que no probaré, sin duda. Seguiré viviendo en el dibujo del deseo. En la esperanza de la sorpresa.