Cada vez queda menos de aquel bar que durante 5 años dio cobijo al Rock ‘n’ Roll en Illescas. Y de las que aun perduran, una nos abandonó la pasada semana, puesto que Jimmy, nuestro gato ha muerto.
Por el posible lector del blog que no conozca nada de nuestro pueblo, debo hacer algún tipo de introducción que permita entender mejor de qué estoy hablando. Así, en Octubre del 2001, el bar Stoner comenzaba su andadura, siendo regentado por tres socios: Raúl, Pinky y quien os redacta estas líneas, Julio. No llevaríamos ni un año (o a lo mejor sí, tanta memoria no tengo) cuando se nos agregó un socio más: el gato Jimmy.
A Jimmy lo encontró Raúl mientras trabajaba en una obra, en un estado algo lamentable. Apenado por el aspecto del mismo y siendo un gran amante de estos felinos, decidió llevárselo a casa. Pero con el overbooking gatuno de la misma, pues se lo trajo al bar como medida provisional.
Y allí se tiró unos dos años, haciéndonos compañía en nuestras horas de limpieza, de carga de cámaras y, ya con la puerta cerrada, de cerveceo y cubateo con la clientela, que estaba más que acostumbrada a tener al Jimmy por allí rondando. Y sí, sé que no es algo muy normal y que seguramente sanidad nos habría metido un puro, pero qué os voy a decir, ¡Era el Stoner!
Cuando su salud comenzó a empeorar, Raúl se lo llevó a su casa, donde ha estado hasta ahora. El pobre amaneció muerto en su caja, enroscado como sólo los gatos saben hacerlo y tranquilo de una vez por todas.
Y en su memoria hoy utilizo este blog para decirle que Pinky, Raúl y yo nunca lo olvidaremos y que siempre será una parte de nuestras vidas. Allí donde estés, en tu cielo particular de ratones y cervezas, descansa en paz.

Jimmy en la cabina del Stoner