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jueves, abril 02, 2015

JESÚS EL MELANCÓLICO


En La caída, uno de sus tres novelas, Camus reflexiona a través de un largo monólogo sobre casi todas las cuestiones de la vida. En un ejemplo de cómo el existencialismo y el nihilismo van ganando el terreno al hombre según madura y se hace mayor, el personaje principal muestra su desencanto del mundo, su patente inutilidad. Entre sus muchas reflexiones hay una que habla sobre Jesucristo y su melancolía.

El protagonista defiende que siempre ha percibido a Jesús como un ser triste y melancólico, un hombre que sabe cuál es su destino y que sabe también, según la opinión del protagonista, que ese destino será inútil, pues los hombres no tendrán salvación, no dejarán de ser hombres y por tanto de actuar de manera egoísta y malvada.

Esa melancolía de las representaciones artísticas de Jesús, en casi cualquier época de su vida, se antoja una observación muy certera por parte del personaje de Camus. En las películas vemos representado a un Jesús que más allá del tono mísitico que se le pretende dar, está siempre como ausente, como fuera de todo y poseído de una honda tristeza.

No es miedo, ni dolor, ni angustia, es tristeza lo que se percibe también en pasos religiosos, en esculturas, en cuadros, en retablos y en gran parte del arte religioso, y no sólo el que representa la pasión y la muerte, la tortura y el calvario y la crucifixión. Las representaciones que nos muestran al Jesús anterior ya contienen ese rictus de tristeza en él.

También persisten en algunas narraciones. En los evangelios y en otros textos que hablan de Cristo y su vida. No hay asomo de esa alegría que realmente debería representar, de esa alegría que es Dios para los hombres como lo son los hombres para Dios.

El sacrificio que habrá de afrontar y su parte humana, su parte de hombre, que siente dolor y miedo es la que trasmite esa pena, esa tristeza que vemos en sus representaciones. Porque afrontar un gran sacrificio, con la intuición de que será inútil mueve a la pena y aunque lo afrontará con entereza, no le abandona la sensación de que es necesario más que útil llevarlo a cabo. Y no deja de sentir tristeza también por tener que abondonar a los hombres y dejarnos solos. Solos y confundidos. Solos y malvados. Solos y unos contra otros.



lunes, marzo 30, 2015

VOLVIENDO A MAIGRET


Los detectives fueron desde el principio un gran invento para la literatura. Desde que Hammet y Chandler y Christie pusieran en ellos sus ojos, la figura de estos hombres se mitificó. Tal vez fue Hammet el que mejor los comprendió, seres anónimos, con el nivel moral variable a la hora de hacer su trabajo, pero siempre solucionando los problemas y sobre todo haciendo que la justicia y en ocasiones incluso la ley, se cumpliera. De hecho el propio Hammet trabajó como detective un tiempo.

De entre esos personajes míticos, destaca Maigret, la creación de George Simenon, que tal vez mermado por su no presencia en el mundo audiovisual, como si han estado los americanos o los Poirot, vendía y vendía millones de ejemplares de sus aventuras en todos los idiomas.

Maigret, un detective en Francia, creado por un belga, tiene ese aire de buen policía, de conocedor de la condición humana y de mantener la calma en las peores situaciones. No sólo las personales, sino sobre todo las que afectan a los que le rodean.

Ese Maigret, que cuenta con su intuición y sobre todo con la capacidad de conocer a la gente en poco tiempo, protagonizó multitud de aventuras y también pasó, si bien discretamente, por el cine y la televisión. E incluso pasa discretamente por el papel actualmente, pues sus novelas no son fáciles de conseguir, ni baratas.

Dos películas se han confirmado ahora sobre la obra de Simenon y Maigret. Rowan Atkinson le pondrá cara. Y no es un personaje cómico. Y no tendrá que hacer gracia. Esperamos que sea así y que se haga justicia a la obra de un autor que en tiempos de resurgimiento de la novela negra, está bastante oculto, bastante desaparecido, tapado por otros clásicos del género que no superan a Maigret, ni mucho menos.


domingo, marzo 29, 2015

REBECA, CUANDO EL PASADO NO ES COMO LO CUENTAN


Con una de esas frases antológicas, “Anoche soñé que volvía a Manderley” comienza una de las películas más nombradas de Alfred Hitchcok, Rebeca, basada como Los Pájaros en una novela de Daphne du Maurier.

La película es realmente el recuerdo que su protagonista, o el fantasma de su protagonista, tiene de los acontecimientos que la condujeron a ser la señora de Manderley, la casa señorial de una importante familia inglesa.

Una joven hermosa, pero frágil, con poco carácter, que viaja con una señora rica que la ningunea y casi la maltrata. En ese viaje conocen a un hombre aún joven que es viudo y rico. En una relación extraña, en la que ella se siente siempre muy por debajo de él que es frío y distante y extraño, se casan y van a vivir a Manderley, la mansión familiar.

Allí los recuerdos de la anterior señora, esa Rebeca mencionada en el título y mil veces repetida, asedian a la pobre joven que no sabe actuar. Con el servicio en contra y con la sensación de que nunca llegará a ser nada similar a lo que fue Rebeca, vive un infierno acosada por el ama de llaves la señorita Danvers, que adoraba a esa Rebeca perfecta a la que la nueva señora, una chica pobre y sin gusto que ha cazado la fortuna del aún enamorado de Rebeca señor de la casa, no llega a la suela del zapato

Pero toda esta historia de amor obsesivo por Rebeca y de chica pobre ninguneada y acosada y fuera de lugar va cambiando poco a poco. Las circunstancias de la muerte de Rebeca, su forma de actuar, sus rasgos de carácter todo va poniendo de relieve un gran secreto, un visión diferente de lo que parecía.

Jugando con las expectativas del espectador, Hitchcok eleva el suspense, el terror y la obsesión por encima del drama. El amor, el control, la pasión, la mentira y el asesinato planean por todas partes sin que sepamos quién es bueno y quién malo.

Ese sueño de vuelta a Manderley fue sin duda una pesadilla. La mansión aparece destruida en la escena inicial. La voz narradora de la protagonista está envuelta como en una niebla. La misma que rodea Manderley el día de su llegada.


miércoles, febrero 25, 2015

PÚBLICO, CRÍTICA Y OSCARS

Oscar hay uno. Uno cada año. Las demás películas, buenas o malas, imprescindibles o absurdamente llevadas a la pantalla, no lo tienen. Eso significará siempre que habrá montones de  películas buenas sin Oscar.

Y por el contrario que una película tenga un Oscar no significa que sea buena. Puede parecerlo. O serlo sólo para algunos. Para los miembros de la academia, por ejemplo, que pertenecen al mundillo del cine, una película sobre actores, siempre tendrá un tirón que no tendrá para los que no lo son.

Por eso cuando llega esta semana de los premios y se apresuran los titulares a dar resultados y vencedores y perdedores, lo mejor sería esperar y ver cómo pasa el tiempo y cómo las películas van llegando a la gente, cómo van siendo recibidas y tal vez imitadas, como logran quedar, o no, en el colectivo.

Una película que nunca podría optar a ser mejor película como El caballero oscuro, ha quedado en el colectivo como gran película, necesaria y que muestra la dicotomía entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, y como uno puede parecer lo contrario.

Para muchos no dejará de ser una obra menor, pero su calado en la sociedad está por encima de muchas obras que han obtenido premios y premios, pero que después no han conseguido llegar al público pese a haber conquistado a las academias, a los jurados.

Esa realidad del arte en general, el del público, la fama y la academia, es una curiosa paradoja en muchos casos. El público se entusiasma con algunas creaciones abominables para la crítica. Y al revés. Como si fueran bichos de mundos distintos. Como si lo bueno tuviera que servir sólo a minorías y lo mayoritario fuera automáticamente abominable.


martes, febrero 24, 2015

MEMENTO Y LA INVERTIDA FLECHA DEL TIEMPO


La linealidad en las narraciones, ir desde el principio hasta el final, fue puesto en duda desde hace mucho tiempo. En una subversión absoluta de los términos ha sucedido que muchos autores han narrado sus obras al revés, no porque empiecen desde el final, sino porque cuentan linealmente hacia atrás.

El más destacable ejemplo de eso en la literatura es quizás La flecha del tiempo del tan comentado en este blog Martin Amis. Amis construye una obra que cuenta hacia atrás la historia de un hombre, que va pasando de ser un héroe para nosotros, un médico que salva vidas, un hombre que tiene ciertas carencias afectivas a convertirse en algo mucho peor.

El pasado de ese hombre que vamos conociendo lentamente, con la misma sorpresa que el mismo personaje, nos lleva a sus atrocidades, en su trabajo en un campo de exterminio nazi, en sus investigaciones que usará con convencimiento y saña. De ese pasado le hemos conocido liberado en el futuro, convertido en médico.

La tesis de Amis en la novela es que el tiempo, al morir retrocede y que vivimos la vida en sentido contrario, como rebobinando para devolverla por fin al video club o para poder volver a vivirla.

Algo similar idearon los hermanos Nolan en Memento, aunque con mayores complejidades a la hora de contar la historia. Un hombre sin memoria reciente que quiere vengar la muerte de su mujer, que tiene que fotografiar y tatuar mensajes en su cuerpo para recordar.

Pero la película, contada hacia atrás desde su deslance que es lo primero que vemos, nos muestra los callejones oscuros de la vida de ese hombre que nos parece también heroico, pero que al final se presenta como un hombre que se aprovecha de su propia enfermedad, de su olvido para seguir viviendo una vida que se ha inventado.

La película, que podría verse igual y se disfrutaría igual, aunque con distinto argumento, si se proyectara en dirección contraria muestra la fragilidad de la vida y de la memoria, y sobretodo del ser humano, que se aferra a su vida, a lo que le queda de ella pese a quien pese. Una historia sin buenos, llena de malvados y aprovechados y asesinos.

El sentido del tiempo invertido por las ficciones, jugando con el espectador y llegando a plantear la pregunta de si realmente el tiempo puede hacernos distintos de los que un día fuimos. 


lunes, febrero 23, 2015

INCENDIES, BÚSQUEDA Y TENSIÓN


Una película de Denis Villenueve es una promesa de tensión. El director canadiense podría ponerte tenso, con esa tensión del miedo a la violencia, a la pérdida de la propia vida, contándote la comunión de su hijo. Así, su cine, con mucha personalidad, acumula tensión en el espectador que ve el final con alivio pues ya ha acabado su sufrimiento, al menos en parte, pues algo de la historia se queda siempre flotando en torno a la cabeza del que ha visto la película.

En Inciendies, su primera película conocida en España, aunque no la primera de su filmografía, encontramos lo que después tanto éxito y nombre le han dado en sus otros trabajos, Prisioneros y Enemy. Unos movimientos de cámara muy particulares, un color desvaído, una realidad casi sucia y una mezcla muy cuidada entre el sonido y la banda sonora.

La historia, dos búsquedas distintas, una madre que busca a su hijo y unos hijos que buscan a su hermano y a su padre, entre una zona de guerra y con mentalidades hostiles, en manos del director canadiense da para mucha tensión, para muchos momentos de pánico y dolor.

La resolución, tal vez más esperada y lineal que en otras de sus películas, casi propia de una tragedia griega, deja en el espectador una sensación de desvalimiento, de que el miedo y el dolor han acabado en un vacío, igual que en el vacío van a acabar las vidas de los personajes, marcados para siempre por su pasado, por sus actos o su procedencia.

Una película que cuenta una historia como tantas que pueden haber sucedido durante una guerra, con ese toque de teatro griego que el cienasta sacó de una novela de Wajda Mouawad, pero a la que da su toque personal, su tensión particular, que provoca en el espectador gusto y desagrado al mismo tiempo. 


miércoles, febrero 18, 2015

UNA HISTORIA DE AMOR, CINCUENTA SOMBRAS DE GREY


Cuando las historias se hacen rutinarias, se busca otra forma de contarlas para que sigan siendo atractivas, para que sigan gustando, o para que lleguen a la gente. Se busca un punto de vista diferente o se le añaden detalles distintos o llamativos para esas historias al final sean consumidas, pese a ser las mismas de siempre.

Eso pasa con la historia de Cincuenta Sombras de Grey. Una historia de amor, de enamoramiento, en el que dos personas sienten ese amor romántico por el que muchos suspiran. Una clásica historia de chico conoce chica. Es el desarrollo de esa historia y en la culminación sexual de la misma donde hay diferencias.

Normalmente las historias de amor que se cuentan acaban antes de llegar al dormitorio. No sabemos cómo serían las relaciones que mantendrían las grandes parejas de la historia, pues nadie las ha contado, pero no entrábamos en su dormitorio. A algunas, como a Tom Hanks y Meg Ryan ni siquiera las veíamos darse un beso en Algo para recordar, una de las películas amorosas más famosas de las últimas décadas.

Esta historia de amor cuenta lo que pasa dentro del dormitorio, algo que, por lo demás puede tener mayor o menor interés para el espectador o lector, pero que es en el fondo una añadidura, como esas trabas que se ponen otras ficciones para que la pareja acabe junta, como lo es la clase social en el Diario de Noa, o la fama en Notting Hill.

Añadiduras, adornos, lacitos de envoltorio para hacer más deseable un producto que es siempre el mismo y que cuenta lo mismo. Una historia que acaba siendo una promesa o un modelo. La de un amor que no mate. 


lunes, febrero 16, 2015

LA FAMILIA. UNO DE LOS NUESTROS


La familia es ese ambiente en el que empezamos a conocer el mundo, el que nos crea costumbres y manías y es, sobretodo, un recuerdo de nuestro clan. Requiere nuestra confianza, nuestra fidelidad, nuestro apoyo que vaya más allá de la razón. Por eso la familia es un modelo imitado por los clanes mafiosos.

En una de esas familias cae el protagonista de Uno de los nuestros, y desde bien joven, aprende a respetar a sus mayores, a defender el honor de su familia, a luchar por mantener el status de la misma y a mantener económicamente a los miembros de la misma, tomando dinero y repartiéndolo.

Uno de los nuestros muestra esa organización familiar, muestra como uno puede estar protegido por la familia y como muchas veces tiene que hacer cosas que no quiere o que son ilegales para que su familia siga manteniéndose.

El mismo recurso se ve en Los Soprano. Una familia mafiosa cuya estructura es clara: un jefe o padre, unos hermanos mayores que se ocupan de los pequeños, y unos hermanos pequeños que van creciendo en la organización y que son los que menos ganan y que por eso a veces tienen que recurrir a trabajos extras para mantenerse. Nada que no se vea en una familia normal. Una organización incluso mejor que la de una familia normal, porque la mafia no puede fallarte nunca. Una familia que lucha contra otras para mantener su poder, su status, para ser la primera y la que mande en su zona.

Esa misma organización familiar se aprecia en los partidos políticos. Como en Uno de los Nuestros o en Los Soprano, uno entra en una organización donde hay familias. Y en esas familias hay un padre al que hay que mantener la fidelidad. Y si se impone otra familia, u otra rama familiar, te puedes ver perjudicado, sacado de los círculos del poder y mandado al ostracismo. Día a día esas familias luchan por el poder interno y global. Se producen extorsiones, chantajes, traiciones.

Porque la familia es una estructura conocida y confiable. Porque de ella se puede obtener seguridad, confort y mantenimiento. Pero puede ser tu peor enemigo si te descuidas. Y es muy fácil descuidarse.



jueves, febrero 05, 2015

A FAVOR Y EN CONTRA: LOS PÁJAROS


A favor:

1. Porque a pesar de que tiene más de 50 años, no se ha quedado vieja.

2. Porque casi inventó un tipo de cine, que incluso ahora se explota con las películas de SyFy.

3. Porque es a la vez una comedia, una historia de terror, varias historias de amor y un drama psicológico.

4. Porque consigue que algo tan poco aparente como un pájaro dé miedo.

5. Por comprobar cómo se solventaban los problemas técnicos cuando no había técnica.

6. Por la escena de la cabina.

7. Por Tippi Hedren.

8. Por lo bien que se llevan en la pantalla Hitchcock y Daphne du Maurier.

9. Por la escena final.

10. Por el silencio de sus escenas, mejor que la mayoría de las bandas sonoras.

11. Porque nunca vuelves a mirar a un pájaro de la misma forma.

En contra:

1. Es una de esas películas que tiene tanta fama que a veces no se quiere ver porque se tiene la sensación de que ya se ha visto. Pero no es cierto. 


lunes, febrero 02, 2015

VÉRTIGO, UNA HISTORIA DE AMOR


Hay cierta cualidad en las grandes historias que las hace separarse de los géneros y que obliga a mirarlas con atención, pues se encuentra en ellas mucho más de lo que parece. Las grandes comedias pueden esconder enormes dramas empequeñecidos, y las historias de amor pueden encontrarse escondidas detrás del terror o de la acción.

Hitchcock, conocido por hacer películas de suspense, de misterio, incluso con toques de terror, esconde mucho más de lo que parece en algunas de sus películas. El cuidado sentido cinematográfico del director ayuda a que todas sus obras puedan transformarse en algún momento, y de ser películas simples, de una sola cara, pasan a ser historias complejas.

Vértigo es una de sus obras más celebradas. La historia de un policía que tiene que dejar el cuerpo por su miedo a las alturas y al que un compañero de la universidad reclama como detective, esconde realmente una gran historia de amor.

Desde el primer plano de Kim Novak la cámara parece iluminarse y la expresión de Jim Stewart nos dice que él ya está enamorado de ella. Después viene el entramado psicológico y misterioso de la película. La búsqueda del por qué, de la relación entre esa muerta a la que tanto se parece y la propia Kim Novak.

Pero lo importante es la historia de amor, incluso cuando Stewart encuentra por la calle a la chica que se le parece e intenta, en un alarde de locura y obsesión, hacerla igual a la mujer que ha perdido, se percibe la intensidad de ese amor que queda refrendada en el momento en el que ella, vestida igual y con el mismo peinado se aparece ante él nuevamente.

El desenlace, que lleva a Stewart a repetir por dos veces su destino, a contemplar por dos veces su mala suerte, podría también ser el de una gran historia de amor. Una de esas historias de amor que siempre se recuerdan, que son inmortales y que está inscrita en un juego de misterio y obsesiones, de psicología y suspense que Hitchcock maneja para jugar con nuestras expectativas y con el destino de Stewart. 


martes, enero 27, 2015

MIEDO, REALIDAD Y FICCIÓN

El miedo guarda la viña es un frase española típica. Dice que el miedo es el que se usa para guardar aquello que tenemos, sea lo sea, y conservarlo con nosotros hasta el final. El miedo, esa expresión tan normal y habitual en el ser humano, aunque a veces aparezca escondida en otros comportamientos, es una de las grandes armas de la actualidad. Nada modifica más el comportamiento que el miedo.

Desde Lovecratf hasta Wes Craven, el miedo ha servido para expresar el horro del ser humano ante el medio que le rodea. Aunque a veces esté trasmutado en elementos inhumanos o imposibles, estos no son más que trasuntos de la realidad, que es lo que más miedo da. Vampiros, monstruos o espíritus no representan más que el miedo real que tenemos a vivir, a convivir con nosotros mismos y con el resto de los humanos.

El miedo o el terror ha creado grandes obras maestras del sufrimiento y el dolor. Desde El exorcista hasta Drácula, desde El resplandor hasta Psicosis, el terror ha estado presente en la cultura occidental asustando a los espectadores y sobre todo mostrando otra realidad, otros monstruos en los que cualquier podría convertirse o con los que cualquier podría toparse.

El género, más de actualidad que nunca pues hay continuos llamamientos al miedo por todas partes, desde los telediarios hasta los espacios sobre meteorología, desde los espacios económicos hasta los de educación, está hoy más vivo en la realidad que en la ficción. En la ficción, codificado hasta extremos alarmantes, sólo reproduce clichés y tipos que ya están muy superados.

Mientras que desde los programas políticos unos y otros nos lanzan miedo, desde las ficciones el miedo es cada vez menos efectivo, asusta menos, aunque de más asco. La realidad ha superado a la ficción por una vez. Al menos hasta que la ficción vuelva a producir productos terroríficos. Mientras tanto, gana la realidad.


domingo, enero 25, 2015

A FAVOR Y EN CONTRA: EL GRAN HOTEL BUDAPEST


A favor:

1. Por las interpretaciones, sobre todo la de Ralph Fiennes.

2. Por la historia ingeniosa y divertida que cuenta.

3. Porque consigue crear un extraño ambiente de irrealidad posible.

4. Porque la parte de la cárcel tiene cierto aire a Chaplin.

5. Porque consigue encontrar el ritmo de la comedia.

6. Porque es una comedia divertida (algo cada vez más difícil).

7. Por todo el homenaje a un tiempo de la historia que parece, en la distancia, más feliz.

8. Por la capacidad de crear una comedia nueva con muchos elementos de la comedia clásica.

9. Por el uso del tópico para hacer humor.

10. Por Willem Dafoe.

11. Porque demuestra que no hacen falta dos horas o más para hacer una buena película.

En contra:

1. Porque destila a veces cierto aire de superioridad intelectual.



sábado, enero 24, 2015

PELÍCULAS INVISIBLES


Una conversación normal en un grupo de amigos es “¿has visto X? Es una peli muy buena” a lo que se sigue un buen rato de recomendaciones, comentarios y más recomendaciones, en los que se pueden suceder no sólo películas, sino también series o incluso libros y cómics.

Estas conversaciones han estado alimentadas por la facilidad de las descargas gratuitas, y fraudulentas, que hasta ahora podían realizarse. Pero ahora, en justicia y por suerte, es casi imposible acceder a esas descargas.

Extinguido el dvd casi por completo, conseguir ahora acceder a películas o series de forma rápida y con un precio razonable es muy complicado. Es cierto que hay plataformas de descarga o de televisión online. Las principales compañías informáticas las tienen, apple y google. Pero no siempre se encuentra en ellas lo que se busca. Y no siempre a un buen precio.

Amazon ofrece un amplio catálogo, pero la mayor parte de sus productos audiovisuales está en dvd, un formato que cuenta cada vez con menos reproductores, ocurriendo que en muchas casas ya no hay manera de poder reproducir esos formatos.

Esa conversación del principio, es cada vez más difícil. No se encuentran las películas y el comentario no se puede hacer. Además los contenidos, las creaciones, pasan rápido al olvido y pese a que alguien las recuerda y las recomienda, nadie puede seguir esa recomendación, nadie puede comprobar si la opinión es cierta o no. El producto caduca, no da réditos, el creador pasa, el espectador no disfruta.

Se hace necesario un método rápido y efectivo a un buen precio para conseguir los productos que buscamos. Sería bueno para el espectador, bueno para la industria y bueno para los creadores. Una plataforma donde vender y comprar, donde poder encontrarlo todo. Pero esto no es más que un deseo. 


jueves, enero 08, 2015

HISTORIAS GRANDES Y PEQUEÑAS, SUMMER OF SAM


En el cuento La fatalidad del dado del libro de cuentos Segundas personas de Félix Chacón el protagonista es un aprendiz de asesino en serie que se repite los nombres y las hazañas de sus héroes, asesinos en serie famosos, como inspiración y como fuerza para llevar a cabo sus planes. Un nombre que repite como modelo es el de David Berkowitz, el hijo de Sam, un asesino que durante un año mantuvo en tensión a barios barrios de Nueva York.

Una ola de calor azotaba la ciudad en el verano de 1977. La ciudad aterrorizada no salía de casa, y una tormenta y el consumo de energía provocaron un apagón que derivó en disturbios, pillaje y descontrol durante un día entero.

Toda esa tensión se refleja en la vida de varios personajes que viven en la ciudad de Nueva York en ese tiempo en la película Summer of Sam. Pese a la presencia del asesino, la ciudad vive una época de libertad individual y sexual, donde conviven los seguidores de la música disco que hacen cola en Studio 54 y los punkies que merodean en los alrededores del CBGB.

Esos condicionantes, tensión, asesinos, libertad, sexo, cambios sociales, aprisionan la vida de los personajes de la película. Intentan vivir con la presencia del asesino, intentan proclamar su libertad, vivir según sus creencias pero la opresión, el calor, la tensión de recelar de todos pues cualquiera puede ser el asesino les lleva por caminos oscuros, les lleva a actuar de formas extrañas.

Y la vida que continua, que tiene que seguir pese al miedo, pese a los cambios sociales o a que los amigos de toda la vida sean ahora irreconocibles. Todo conforma una pequeña historia de una gran ciudad, con tragedias diarias y pequeñas, las que de verdad afectan a la vida. 




miércoles, enero 07, 2015

LA VIDA CONTINÚA


Ingrid Bergman, Ilsa Lazlo más bien, le dice a Humphrey Bogart, Rick Blair, en uno de esos momentos que ambos comparten en sus pocos meses de amor en París, un París en el que poco tiempo después sonarían sirenas y entrarían los nazis para crear otras historias que darían el Nobel a Modiano, “El mundo se viene abajo y nosotros nos enamoramos”.

Realmente el mundo se venía abajo, tanto que aún hoy se pueden ver las huellas, las cicatrices, de ese hundimiento del mundo. Aunque cuando el mundo se vino definitivamente abajo para Rick fue cuando ella no se presentó, cuando sólo llegó una nota y el tren se fue sin Isla.

La historia de Casablanca es la de un desamor durante la Segunda Guerra Mundial, pero para Rick es la historia de su vida. Lo que podríamos decir es que pese a todo, pese a la tragedia de la pérdida, pese a las muertes y las circunstancias, la vida continúa. La historia es eso que pasa cada día, que cambia las circunstancias en las que nos movemos, pero la vida corriente sigue por encima de ella, con sus nacimientos y sus muertes, con sus rupturas, sus ilusiones.

Igual que en Casablanca se ve en muchas otras ficciones esa vida que lucha por seguir pese a todas las circunstancias. Los protagonistas de Summer of Sam siguen su vida pese al asesino que circula por el barrio y que cambia por un tiempo los hábitos cotidianos, pero que no impide la crisis vital de unos, el amor de los otros.

En todo momento la vida lucha por seguir, por continuar, por salir. Pedro Salinas completa, ya en el exilio, la trilogía de poemas amorosos que había comenzado con La voz a ti debida. Largo lamento, escrito fuera de España, expresa el dolor por la pérdida del amor. Expresa la nostalgia y el dolor y expresa también esa vida que sigue pese a todo.

La vida continúa, sigue, pese a la historia grande o la pequeña, las muertes, los nacimientos, el amor, todo pasa. Como en el poema machadiano, la vida sigue su camino ajena a la historia y a las historias, en la realidad por supuesto y en la ficción también.


domingo, enero 04, 2015

LA GRAN ESTAFA POP


Cuando en Alta Fidelidad de Nick Hornby Rob se pregunta si escucha canciones de amor porque está triste o si está triste porque escucha canciones de amor, en realidad se está preguntando si la tristeza es suya o si la tristeza le ha sido impuesta desde fuera por la situación que vive. El personaje de Hornby ha sido abandonado por su novia y escucha y ha escuchado miles de canciones sobre el amor y sobre su tristeza.

Esa sensación de extrañeza ante sí mismo y lo que siente se puede extrapolar a toda la cultura popular y lo que sentimos. ¿Sentimos algo o están nuestros sentimientos predefinidos? Y no sólo nuestros sentimientos, incluso nuestra historia, ¿está predefinida y se desarrolla luego tal cual lo hace en la cultura pop?

Las canciones, en más de un noventa por ciento dedicadas al amor, nos dicen cómo debe ser el amor, cómo debemos sentirnos al encontrarlo, incluso cómo encontrarlo y qué sentir cuando lo perdemos. Pero también el cine, desde Disney hasta las películas románticas, Disney para adultos, nos indican esas pautas. El diario de Noa, Todos lo días de mi vida y otras ficciones similares muestras historias de amor que después queremos repetir.

Las Barbies y los Action Man son modelos también que desde niños contemplamos como deseables, por su físico, por sus condiciones de vida. Lo mismo sucede con los superhéroes. Y pasa también con la poesía, idealización del amor y de la vida en los poetas más conocidos y más vendidos (Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de un Neruda casi adolescente, Rimas de Bécquer, un tanto banalizadas). Incluso la pornografía nos muestra una realidad idealizada donde el sexo es mucho más, mucho mejor de lo que luego se experimenta.

Toda la cultura popular nos indica cómo vivir, cuál es el modo correcto de sentir, qué debemos sentir, cómo debemos actuar, cómo deben ser nuestras historias, qué es lo que nos va a definir (salud, dinero y amor, y el amor, como tema principal sobre todo lo demás). Luego, la confrontación entre ese ideal, esa cultura popular que nos rodea desde que nacemos y la realidad, nos causa una enorme sensación de estafa, como si en nosotros, y sólo en nosotros eso no se hubiera cumplido, la promesa hubiera sido una mentira.

Ciertos autores, contraculturales tal vez podríamos llamarlos, hablan de una forma directa o metafórico de esa estafa, Chuck Palahniuk, Luis Cernuda incluso Pedro Salinas con su poesía amorosa conceptual pero alejada del idealismo, Albert Camus o Nirvana y el grunge y el punk y muchos otros vieron la estafa y la trataron y la señalan con el dedo. Pero está tan dentro de nosotros, de nuestra vida diaria, que hasta que no nos afecta, no nos estafa, no la vemos.



sábado, enero 03, 2015

LA GUERRA INDIVIDUAL


La Segunda Guerra Mundial y sus historias siguen fascinando a la cultura, sigue vigente como tema de ficción, el premio Nobel de este año sitúa muchas de sus obras en ese tiempo o en sus consecuencias. Un hecho tan global, tan duro, con tantas consecuencias, muchas ya desvanecidas, sigue vivo pese a que casi todos los que la vivieron ya no viven.

En la guerra actual, la crisis económica que está marcando estos años, es más difícil encontrar historias globales que contar. Tal vez sea una película de antes de la gran crisis, una película que se anticipó contando historias particulares, la que mejor pueda contar esta crisis, esta guerra individual que vivimos ahora: Los lunes al sol.

Se pueden contar millones de historias individuales, las historia de nuestros vecinos, de nuestros familiares, la historia de los que un día fueron nuestros compañeros de trabajo y ya no lo son. Pero esas historias es difícil elevarlas a la categoría de globalidad, de colectividad que sí tienen las historias de las guerras. Cualquier historia sobre la Segunda Guerra Mundial muestra el sufrimiento que causó en todos: los lugares destruidos, los hombres salvajes, la muerte continua. Las historias de la crisis, individuales pues cada uno sufre la suya, pueden elevarse como ejemplo, pero siempre mostrará un mundo en orden, que sigue rodando pese a todo.

Esa es la gran diferencia entre la Segunda Guerra Mundial y esta casi tercera, esta guerra silenciosa, que deja sitios abandonados pero no destruidos, que deja muertos, pero no tiroteos, que deja malos y buenos, pero no héroes, que deja pobreza y hambre, pero casi invisibles.

La colectividad con que se sufrió la Segunda Guerra Mundial no es igual que la que vivimos hoy, por eso no hay historias globales de la crisis, y será difícil que las haya, más allá que esa de Los Lunes al Sol, esa historia que cuenta el paro y sus consecuencias en hombres duros y fuertes. Hombres como tantos otros que hoy pasan las semanas al sol. Silenciosos y pobres, sin más historia que la de los sueños perdidos de todos.


jueves, enero 01, 2015

EL FUERA DE LA LEY, GUERRA Y PAZ


La historia de un hombre del oeste americano que pierde a su familia y que decide vengarse de aquellos que acabaron con sus seres queridos no es nueva, se ha repetido y repetido en el género hasta ser uno de sus clichés. Un justiciero con una pistola y un caballo, solo en un páramo, azotado por el frío o por el sol más duro son la imagen típica del western.

Pero hacer de ese héroe un soldado confederado que se niega a rendirse a los soldados del Norte, a los unionistas de Lincoln, es una cosa distinta. Además de ser confederado, los unionistas son los malos, y lo son con una saña y una cobardía difíciles de igualar, matando a un pelotón que se rinde, gobernados por un senador del gobierno que pretende acabar con cualquier resistencia en Kansas.

Hasta ahí construiríamos un western diferente, y si además incluimos una tribu india beligerante, que presuntamente va a atacar el rancho del héroe, tenemos todos los ingredientes clásicos. Pero el héroe, el renegado sureño, llega a un acuerdo con los indios, intercambia con ellos su palabra y su sangre, y ninguno de ellos es atacado o muere.

Esta película es El fuera de la ley, y es todo un manifiesto contra la guerra, aunque hecho desde la violencia. Muestra a un héroe movido por las circunstancias, un héroe que busca la justicia y la venganza, pero que está dispuesto por ello a abandonar la sociedad o la humanidad. Así rescata a indios y colonos y va haciendo su propio y pacífico grupo que sólo quiere vivir tranquilo y cultivar su campo.

En la escena final Clint Eastwood, protagonista de la película, se enfrenta al hombre que entregó a su pelotón a los unionistas, pero lo hace, recordando el respeto y la camaradería que los unió, con palabras y tampoco hay una venganza contra él.

Un western que mezcla todos los ingredientes clásicos del género con otro enfoque dando lugar a una película que es a la vez violenta y tierna, que muestra todo el dolor de la guerra y que es un grito contra la violencia y por la convivencia pacífica, sin olvidar la justicia y la venganza.


miércoles, diciembre 31, 2014

LA ETERNA CREACIÓN Y DESTRUCCIÓN


En la tradición clásica, la comedia creaba nuevas sociedades mientras que el drama mostraba la destrucción de las sociedades existentes. Por eso las comedias acaban casi siempre en boda, creando así nuevas familias, nuevas estructuras. Y por eso los dramas o las tragedias acaban con la muerte de alguien, significando así el final de algo que había existido hasta ese momento.

Por ese motivo, la tragedia nos conmueve, hace que salga de nosotros un sentimiento de conmiseración, de lástima y también muchas veces de empatía ante los sucesos que vemos o leemos. Sin embargo, el sentimiento al ver la comedia es diferente, es el de esperanza, el de alegría, el deseo de repetición también en nosotros mismos o en el resto de nuestro entorno. La tragedia conmueve, la comedia esperanza.

Así ha sido desde casi el principio de todo, desde los griegos y así es también ahora. Ante una comedia como 8 apellidos vascos estamos ante la creación de una nueva sociedad. La nueva pareja creada creará su propia familia y así generará una nueva construcción social. Ante un drama o una tragedia, Blue Jasmine por ejemplo, asistiremos con lástima al derrumbe de una parte de la sociedad, de una mujer cuyo mundo se derrumba.

Y así, contando dos tipos de historias, dos cosas simples, sobrevive desde tiempos inmemoriales la ficción, la comedia y la tragedia, conmoviéndonos o esperanzándonos, contando historias que son siempre las mismas pero que nos parecen nuevas, porque generan en nosotros el sentimiento correcto. Y así seguirá por mucho tiempo, contando siempre lo mismo, añadiendo matices y hasta variantes, pero creando y destruyendo el mundo a cada historia, como ha sido siempre y como siempre será.



martes, diciembre 30, 2014

HUMOR Y PUNTOS DE VISTA


De entre los muchos objetivos que se puede marcar un creador cultural, el de hacer reír tal vez sea el más difícil, y no sólo porque cada persona tiene un concepto de lo risible o de lo cómico distinto, sino porque la risa depende mucho del ritmo, del tono, del momento. Sabemos porque lo dijo Woody Allen que la comedia es tragedia más tiempo, pero ¿cuánto tiempo? ¿Qué nivel de tragedia? ¿en qué contexto?

El mismo Woody Allen lo mostró en Melinda y Melinda, la historia contada dos veces de una mujer que, fuera de sus cabales, inestable psicológicamente, puede mostrar la cara cómica o la trágica de la vdia. Esa Melinda es la misma mujer que la protagonista de Blue Jasmine, del mismo Allen y muestra lo trágico de perderlo todo. Pero por otro lado, puede contarse la comedia de perderlo todo.

Otras dos caras de la misma moneda serían Zombie Party y The Walking Dead, una comedia y una tragedia sobre el apocalipsis. Una misma historia contada desde dos puntos de vista que da risa o llega al terror.

Zombie Party es una película inglesa que cuenta como dos perdedores acostumbrados a la cerveza ya vaguear viven y sobreviven al apocalipsis zombie que sucede en su ciudad. A nadie le importa cómo pasó. Ni le importa cómo se solucionó. Simplemente pasó y las historias que cuenta la película, siempre con un tono humorístico, mueven a la risa. Igual que Woody Allen con la historia de Melinda, sólo hay que ponerse en una ángulo y contar la historia desde ahí.

Al otro lado estarían los héroes trágicos de The Walking Dead, hombres que hacen lo que sea para sobrevivir, que saben que lo pero no son los zombies sino los vivos y que sufren, sufren y sufren.

Comedia y tragedia están separadas por muy poco, por el tiempo, el punto de vista o simplemente por el tono con el que se cuenta algo. Aprenderlo es complicado porque puede acabar haciéndose reír a quien se pretende asustar y viceversa.