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domingo, septiembre 07, 2014

ALAMEDADOSOULNA, CONCIERTO DE UNA NOCHE DE VERANO

Dos cosas pueden llevarte hasta la música, la poesía de las canciones y la fuerza de la propia música, de lo que suena cuando los músicos tocan. En directo, esto se hace más evidente. Ir a un concierto del que no te sabes las canciones es difícil si esas canciones tienen algo que decir y tú no puedes escucharlas con tranquilidad, o cantarlas como la cantan los demás.

Pero si vas a un concierto y sin saber las letras puedes bailar y cantar y reír y saltar y divertirte, y no te hace falta saber nada del grupo, ni saber quiénes son ni qué cantan, entonces lo pasarás bien y habrás hecho un descubrimiento.

Alamedadosoulna es un descubrimiento de esos. Metales que traen ritmo. Guitarras importantes. Un teclado divertido y una batería que le da ritmo puede hacer que una hora y media de la vida sea divertida y se recuerde para siempre con una sonrisa.

Si además los músicos saben que lo suyo es dar espectáculo y se entregan a él y lo hacen para que la gente siga con ellos y se entregue y disfrute, mejor que mejor. Y eso es un concierto de este grupo madrileño, espectáculo, risas, diversión y mucho baile.

Un descubrimiento en una noche de verano. Una alegría en una noche de verano que esperamos volver a repetir. Seguro que ellos saben cómo repetirlo.


martes, junio 17, 2014

DESGENERADOS, UN CONCIERTO INVERTIDO

Con el título de Desgenerados, un concierto invertido, Víctor González y Sara Pérez, cambiaron ayer los papeles y cantaron y cantaron y cantaron canciones que se intercambiaron, él cantado las canciones que siempre han cantado mujeres y ella cantando canciones que siempre han cantado hombres.

Toda una demostración de talento, sentido del humor, improvisación y sencillez, en un espectáculo que contaba con canciones de Cole Porter, Raphael, El fantasma de la Ópera, Puccini o Stephen Sondheim.

Un espectáculo que parte desde el punto de vista de que ambos se van a cambiar, que van a trastocar su sexo y van a actuar con el del otro, pero que cuenta sobre todo y ante todo con la maravillosa simpatía y gran voz de los protagonistas.

El texto no estaba muy trabajado, los detalles del espectáculo se perdían a veces, pero todo ello con sencillez, frescura, generando la complicidad del público que se mostró entregado a los protagonistas.

Desgenerados es algo así como salir de la Gran Vía a unas calles más allá y encontrar allí a los que actúan en esos teatros haciendo algo más cercano, más talentoso y más divertido. Una especie de Off Brodway que llegó al centro cultural Galileo y que llenó de diversión, alegría y vida la noche del lunes.

Desgraciadamente parece que va a ser un espectáculo único, sin repetición, porque tenía como finalidad recaudar dinero para rodar un corto. Pero sin duda ninguna si Víctor González o Sara Pérez acuden a vuestra ciudad o cerca con alguno de sus múltiples (eso esperamos) trabajos, no dejéis de asistir. Son dos grandes artistas, dos grandes cantantes, dos grandes caraduras.


domingo, noviembre 03, 2013

EN CONCIERTO: MUCHACHITO Y SUS COMPADRES

Una descarga de alegría que dura varios días. Eso es un concierto de Muchachito. Nunca había visto en Toledo una devoción tal por un artista. Gente esperando a la puerta del camerino. Gente haciéndose fotos con los cuadros de Santos. Gente subiendo al escenario a buscar a los artistas. No daban a basto los empleados del Círculo del Arte.

Muchachito y sus compadres dejaron esa descarga de alegría en Toledo anoche. Dos horas de concierto que se quedaron un poco cortas, porque la gente pedía más, quería más. Pero los artistas no podían más. La garganta de Jairo ya no daba para más.

Faltan los vientos, los teclados y el contrabajo y eso se nota en la música. Es un concierto más rápido, más explosivo. Jario ha recuperado el bombo y ahora lo toca de pie. Suena mucho más, y a veces hasta se come las voces. Pero falta también el charles, los platillos.

Todo eso lo intentan suplir el Ratón con su guitarra que suena como tres instrumentos y Jairo que toca, tararea, pisa el bombo y baila. Pero sigue sin ser lo mismo. La alegría es igual. Pero el ritmo, la música no es la misma.

El espectáculo, sin embargo, está muy logrado. Santos pinta y canta una canción que enloquece al público. El Ratón aporta su guitarra de colaboración y ritmo y soporte y las canciones de los Delinquentes que con tanto respeto canta Jairo. Y Jairo aporta sus chistes de siempre, sus canciones rápidas y su capacidad de improvisación.

Todo ello logra un espectáculo que funciona, que es divertido, que suena bastante bien y que no te basta sólo con dos horas, que pide más y más y más. Muchachito y sus compadres van girando por España, así que si los ves en tu ciudad, si quieres un ratito de alegría, si quieres descargar adrenalina y producir endorfinas, no te lo pienses es tu concierto.




sábado, mayo 11, 2013

EN CONCIERTO: GANSOS ROSAS

Con un poco de lío organizativo, empezó ayer, tarde ,el concierto de los Gansos Rosas en la sala Los Clásicos de Toledo. Pero todo lo que fueron problemas logísticos, se transformó en el escenario en un recordatorio rejuvenecedor y rockero para todos los que acudieron al concierto.

Cuatro músicos que saben lo que hacen y que aprecian las canciones que tocan, y que tocan bien esas queridas canciones. Un cantante que no habla español, pero que sabe montar el show perfectamente. Un público que conoce su música y que está dispuesto a dejarse engañar por el sueño de que está viendo lo que ya no es posible. Esos son los componentes exactos para generar una descarga emotivo-musical como la vivida ayer.

Por momentos podías cerrar los ojos y pensar que realmente estabas escuchando a los G'N'R de los 90, los que te hicieron llevar el pelo largo. Los que te hicieron comprar camisetas negras y chaquetas de cuero. Los que te llevaron a pensar en comprarte una chistera.

Los Gansos Rosas ofrecen lo que buscas en ellos: un espectáculo que recrea al grupo verdadero. Y un espectáculo muy bien hecho, con un final apoteósico: November Rain, Sweet Child of Mine y Paradise City enlazadas.

Antes habían sonado, y bastante e incluso muy bien, You could be mine, It's so easy o Welcome to the jungle. Pero esa descarga final, con las cabezas ya sin melenas (algunos más jóvenes sí las tenían) meneándose arriba y abajo, con la gente cantando, saltando, levantando los brazos, con el pito que suena y que genera un pogo brutal, vale más que casi cualquier otra cosa del mundo. Porque no sólo era presente. Era también pasado. Un pasado glorioso al que se volvió por un momento anoche. Un pasado que no existe, a no ser que toquen los Gansos Rosas.




lunes, abril 29, 2013

EN CONCIERTO: NANCYS RUBIAS

Hay grupos que hacen grandes discos, luego, en directo, esos discos son difíciles de sostener y oyes que nada suena como debería sonar. Que todo es peor que en el disco. Y te defrauda bastante. O mucho. También hay grupos que hacen discos regulares, pero que en directo lo resuelven todo y se crecen y son mejores de lo que podías pensar. Y luego están las Nancys Rubias.

Son un grupo que no toca en directo. Actúa en directo. Es decir, simula en directo. Pero aún así, a nadie le importa, porque nadie va a ver cómo cantan o cómo tocan, aunque suene raro. Van a ver el show que monta el grupo. El show que monta su vocalista, su líder. Y si bien la música no merece la pena, el show sí. El show no hay que perdérselo.

Mario Vaquerizo sabe dar a la gente lo que quiere, lo que se espera de él. Sus zapatos de tacón alto, su continuo juego a desnudarse, su conversación con el público, sus opiniones personales, la loa a la cerveza. No es música. Pero es un espectáculo que merece la pena. Mucho juego, mucha hermandad con su gente, con sus fans, responde muy bien a las expectativas que crea.

Es casi una hora y media de juerga naif, un poco almodovariana, un poco como se sueña la movida de los 80 (como se sueña y no como fue), un poco como si se viviera lo que no se pudo vivir sin la parte mala, sin la parte cutre. Una juerga excesiva y vacía. Tal y como se espera. Por eso se les aplaude tanto. Porque dan lo que se espera. Y por un precio bastante ajustado. Menos de un euro el minuto. Poca gente da más.