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sábado, agosto 23, 2008

MICRORRELATOS DE VERANO

MANCO

Momentos después de ser consciente de que había despertado sin uno de sus brazos, de asumir si quiera el nombre que ahora le pondría, manco, pensaba aquel hombre que ya no podría volver a llevar zapatos, que sólo podría llevar mocasines. Y él odiaba los mocasines.
AMOR

Como un día precisé de tu abrazo y no fui capaz de pedirtelo, y precise de tu mano y no fui capaz de pedirtela, y precise de tu atención y no fui capaz de pedirtela, decidí que lo mejor sería no volver a verte. Pero como soy un mentiroso, he vuelto. Y necesito dinero. Te lo estoy pidiendo.
DESPLAZAMIENTO SEMÁNTICO

Acostumbrado a oír la palabra ocupada en otros menesteres cuando su madre le dijo: “Cómete el pollo que hay encima de la mesa” le pareció que era el mejor momento para hacerse vegetariano.
EL QUE ESTÉ LIBRE DE PECADO
Momentos después de la orgía a la que había asistido sólo como oyente involuntario, la voz del hombre religioso gritó: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” Y todas las miradas se volvieron hacia mí. Yo que siempre llevo una imagen de Dios en el pecho, rechazé la oferta y me dispuse a esquivar el aluvión de piedras que volaba hacia mí.
CUANDO DIOS CIERRA UNA PUERTA...
Como Dios siempre que cierra una puerta abre la ventana, al encontrar la puerta cerrada la mujer se puso a buscar esa ventana. Y cuando, después de mucho tiempo, la halló se arrojó sin pensarlo por ella. Por suerte, después de caer desde el quinto sólo se rompió los dos tobillos.



Mocasines.

1 comentario:

CRISTINA dijo...

muy buenos todos, el mejor el del manco!!!