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viernes, agosto 29, 2008

EL POETA Y EL FILÓSOFO


El poeta y el filósofo, amigos desde hacía ya tiempo, daban su habitual paseo matutino en el que aprovechaban para hablar de sus cosas o de las cosas de la vida o de las cosas de los demás (eran poeta y filósofo, mas hombres al fin). El poeta iba preocupado, con las manos tal vez en la espalda y el filósofo, atento a las tribulaciones de su amigo le preguntó:
Filósofo: ¿Le sucede algo?
Poeta: He escrito un poema de amor.
F: Bueno, amigo, eso no parece tan grave como para andar preocupado todo el día.
P: La cosa es que no tengo a quién escribirle poemas de amor.
F: ¿Nadie?
P: Bueno, siempre hay alguien, siempre hay alguien en el pasado, el recuerdo de aquella mujer que se quiso y que hizo que garabateáramos nuestros primeros versos. Y siempre hay alguien que se prevé en el futuro, que ya sé que es incierto, pero que es bueno para soñar con él.
F: ¿Y esa mujer es del pasado o del futuro?
P: No sabría decirle si es una mujer del futuro o si es mi mujer pasada...
F: No le veo decidido...
P: Siempre hay alguien una mujer a la que se quiere tal vez sin darse cuenta, tal vez sin querer, no sé, hace falta tan poco para escribir un poema de amor.
F: ¿Tal vez sea el deseo?
P: Tal vez, no lo sé. Lo cierto es que no sé por qué me preocupa escribir poemas de amor, cuando he escrito poemas de amor incluso sin amor. No sé a qué viene este problema.
F: ¿Recuerda acaso nuestras conversaciones sobre la utilidad de escribir?
P: Sí, tal vez eso sea lo que me preocupe, que estoy descubriéndome, conociéndome a mí mismo.
F: ¡Ay, amigo, no se puede luchar contra esas cosas!
P: No, no se puede.
F: ¿Es un buen poema?
P: No, no es muy bueno.
F: Recuerde amigo que el futuro es incierto, que el futuro vendrá y se clarificará y dirá lo que ha de pasar y que romperá o confirmará nuestras ideas del presente.
P: Hemos, pues, de confiar en el futuro.
F: No hay más remedio.
P: Y olvidar a esa mujer pasada.
F: Si se puede, sí.
P: Ojalá se pudiera no escribir.
F: Y no pensar.
Los amigos, pensando en su negación de sí mismos se sonrieron y pensaron en el futuro, en esas mujeres que habrían o no de amarlos entonces.

Aquí sólo el filósofo.

1 comentario:

CRISTINA dijo...

Ojalá se pudiera unicamente pensar en el futuro, pudiendo dejar a nuestro anttojo el pasado o incluso el presente, pero nuestra vida es un continuo y todo se entrelaza