Publicidad

domingo, agosto 03, 2008

CAMINO DE PERFECCIÓN


Pasamos la noche entre machos alfa, machos beta imitadores, machos omega y más cosas que son, por ahora y me temo que por siempre, imposibles de calificar. Las hembras (o hembra en algunos casos) que nos acompañan son maravillosas, a la espera de otra clasificación mejor y menos parcial.
Sorprende como los miembros más altos de la cadena alimenticia tienden a buscar la perfección absoluta. En todo. No sólo en lo que hacen, en lo que visten, en su aspecto, sus pelos controlados y esas cosas, sino incluso en su objetivo último. Precisan de una perfección con la que los omegas apenas sueñan, una perfección que los omegas ven con ojos asombrados y desde muy lejos, no vaya a ser que...
Y tienden también a buscar cierta perfección en sus actos, perfección con incluso algunos toques morales o morales y estéticos a un tiempo. No les parece bien que una mujer sea así, haga esto. Es decir, les parece bien, ya que ellos serán el sujeto paciente de esa digamos felación digamos lo que digamos, pero les parece mal que una mujer con la que ellos, ellos precisamente, han accedido a estar se preste a ello a las primeras de cambio.
Conviven además con un código que si no se explica deja al resto de los mortales un tanto desconcertados. No hay que ir, vendrán (frase casi insultante para un macho omega, que no espera a que vengan, ni va él porque, total para qué tanto cansancio sin ningún objetivo), no hay que hacer eso, se hace eso otro. Tienen perfectamente codificadas las conductas, los movimientos, las situaciones, las miradas de una controlada y perfecta intensidad.
Mientras, machos omegas, observamos esto con una mezcla de entusiasmo sociológico y zoológico. El pájaro del trópico que engalana y enseña sus plumas perfectas a la hembra perfecta con la que habrá de compartir la consumación. Y en nuestra fantasía soñamos con la amiga fea de la amiga fea de la hembra que el macho alfa ha conseguido.
Ese mismo camino de perfección lo recorren los machos alfa y los beta constantemente, cuanto más perfectos más arriba en la cadena evolutiva. Nosotros, mientras tanto, escribimos un post sobre ello, que es a lo máximo que tal vez nunca lleguemos.

Portada de Camino de Perfección, novela de Pío Baroja.

1 comentario:

CRISTINA dijo...

pero puede que en la búsqueda de tal perfección se pierdan detalles o personas maravillosas pero imperfectas.
quizá sea verdad eso de la suerte de la fea la guapa la desea