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miércoles, diciembre 23, 2009

LOTERÍA

Llega Felipe con todo su pedo y me dice: es igual que no me haya tocado la lotería, porque te tengo a ti y tener un amigo como tú es mejor que que te toque la lotería. Como iba todo pedo pues es lo que decía.
Al día siguiente ya recuperado y sin acordarse muy bien de las cosas me dijo: hubiera cambiado a mi madre por un décimo premiado. Yo pensé que con un amigo te conformabas, que eso valía más que la lotería y se echó a reír.
Resulta que ha tocado la lotería debajo de nuestro piso. Pero no una. Dos veces. El segundo y el quinto premio. Y nosotros, imbéciles, habíamos comprado lotería en las administraciones famosas, que son en las que siempre toca: la bruja de no sé qué y doña no sé cuántos. Además tenían un recargo de 5 eurazos cada décimo. Total que hemos palmado bastante pasta.
Con lo fácil que hubiera sido bajar a la administración que hay en los bajos de nuestro edificio y coger un número. Al menos sentiríamos que casi, que hemos estado muy cerca. Y no tendríamos esta sensación de fraude que ahora tenemos. Total, que donde menos te lo esperas, salta la liebre.


Sopla, sopla, que te vas a hinchar de soplar