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lunes, noviembre 16, 2009

DOMINGO

¡Qué duros son los domingos! No sé si a vosotros también os pasa, pero a mí los domingos se me hacen muy largos, muy largos, muy largos. Son los días más aburridos del mundo. Un domingo, sobre todo por la tarde, será cuando el universo aproveche para el fin del mundo.
Más que nada para que nadie se queje. Si el fin del mundo llega el domingo, todo el mundo estará de acuerdo. Dios, que se acabe esto ya, aunque sea a costa de que nosotros también muramos.
Porque los domingos por la tarde hay una sensación de final del mundo. Felipe se tumba en el sofá con toda la resaca del mundo. Y pone la tele bajita y ni la mira. Pero total para lo que ponen. Y el doctor, que no tiene pacientes, se va a echar migajas a los patos, que están tan aburridos que ni van a por las miguitas. Total un rollo.
Pero Dios, que es listo, además de crear el aburrimiento para los domingos, pensó en una manera de arreglarlo. Y se le ocurrieron dos. La primera fue crear el fútbol. Llegan los domingos y son apasionantes, porque juega tu equipo y a lo mejor hasta gana.
Sin la liga de fútbol nos aburrimos mortalmente y Felipe parece que se muere de la resaca. Pero cuando hay fútbol el tío pega unos saltos y unos botes y tiene una alegría en la cara que no tiene nunca. Él es del equipo que gana.
Y por si fuera poco con eso a Dios se le ocurrió otra idea. Para mejorar lo que casi parece inmejorable. Fue el tío y creó a Don Vicente Marco. Y va Don Vicente y se inventa el Carrusel Deportivo.
Vivan los domingos. Y Pepe Domingo Castaño.


Con perdón de Erlich y de Juan José Millás