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lunes, septiembre 08, 2008

LOBO LÓPEZ. VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE KIKO VENENO.


Un día Lobo López
Se encontró a su amada
Hace cuanto tiempo
Y me alegro tanto
No me lo esperaba

El Lobo López era un despistado, pero el día que la vio no dejo de pasar la oportunidad de ir a ella, de saludarla, de volver a verla, de olerla de cerca y comprobar lo mucho y lo poco que había cambiado: parecía tan distinta, pero era la misma. Se alegró mucho nuestro lobo, tanto que a la noche en vez de dormir estuvo aullado a la luna.

Ella se pregunta
Nada personal
¿Qué has estado haciendo?
Lobo le responde:
Todo sigue igual

La conversación fue banal y fría, bueno más que fría tibia, fue una conversación pequeña de las de ascensor, lobo lópez se miraba los zapatos y se tocaba las manos con fruición. No sabía qué decir ni qué contar. Bueno sabía qué no podía decir, qué no podía contar.

¡Qué día más bueno,
cómo brilla el sol!
¿No es un poco raro
para el mes que estamos
ya tanto calor?

Y hablaron del tiempo, del trabajo, del final de la estación, del comienzo de la siguiente, de los bonitos zapatos que la amada llevaba ese día, muy parecidos a unos que un día pensó comprar para ella y no compró porque tal vez no le hubiesen gustado.

Bueno, bueno, Lobo,
Tengo que dejarte
Me están esperando
Nos encontraremos
En alguna parte

Y con una promesa falsa de volver a verse y de alegría porque todo fuera de nuevo bien se despidieron, para siempre, lobo lópez sabía que para siempre que nunca más volvería a ver a su amada, que la casualidad no siempre tiene esos golpes, que no siempre hace lo que tú quieres, nunca te puedes fiar de ella.

Iba el Lobo López
Tragando saliva
Por no hablar a tiempo
Estaba sufriendo:
Su amor se le iba,

En unos pocos segundos por la cabeza el lobo lópez pasaron mil ideas para retenerla a su lado, todas las ideas, sujetarla del brazo, secuestrarla, contar un chiste, desnudarse, rogar, tocarle ese punto de la oreja que tanto le gustaba, hablarla de amor como sólo él podía hacerlo. Y ella se iba, se iba, se iba...

y pensar que ahí fuera
hay todo un plantel
de chicas hermosas
flores temblorosas
por dejarse comer

Recorbada el lobo lópez a todas las mujeres que había amado sin amar durante este tiempo, todas las mujeres ansiosas por volverle a amar. Había recorrido un camino de perfección, habia hecho de su pericia amatoria un arte. Y todas esas mujeres, con sus caras dispuestas e ingenuas se le presentaron al lobo lópez en el momento en que su amada iniciaba la marcha, en que se iba de su lado.

Tengo que decirle
que la echo de menos
lo he dejado todo
por no hacerle daño
soy un Lobo bueno

Y pensó en todas las cosas que había dejado, en su camino de perfección. Ya no se comía a las mujeres, ni a los niños, no bebía, no fumaba, había dejado todas sus adiciones, era un lobo nuevo, un lobo bueno, casi de esos de cuento, un lobo dispuesto a todo por su amada, un lobo simple y simplificado que sólo quería quererla y hacerlo lo mejor posible.

No puedes negarme
Tu frasco de amor
He entrenado duro
Ahora estoy dispuesto
A comerte mejor

Y por fin encontró el lobo las palabras adecuadas para digirse a ella, le habló de su perfeccionamiento, de su entrenamiento, de que era el lobo bueno, de que había no cambiado, sino mejorado para ella.

Vamos, Lobo López
Me has llegado al alma
Estoy todo ansiosa
Por ver esas cosas
Que tus ojos me hablan

Y funcionó y la amada quiso ir con el lobo lópez que le enseñó sus nuevos artes, su perfección. Había encontrado las palabras precisas, la mirada exacta que necesitaba para ese momento y para su amada. Podría al fin, después de su entrenamiento, volver a ser feliz con su amada.

Un día Lobo López
Se encontró a su amada
Hace cuanto tiempo
Y me alegro tanto
Te veo muy cambiada

Kiko Veneno. Lobo López.

1 comentario:

CRISTINA dijo...

No he tenido más remedio que buscar esta canción de la que no tenía conocimiento de su existencia. La verdad es que la letra me ha gustado mucho más que la música, y tu disección también.
Lástima que en la vida real los finales no sean tan felices