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domingo, marzo 21, 2010

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Caminar sin referencias es un poco caminar por un desierto. Sin saber dónde mirar, qué punto tomar para girar, para volver, para orientarse. Es caminar perdido sin saber cómo se va a volver, cómo de lejos hemos llegado y dónde estamos. ¿No hemos pasado ya por aquí? Sin referencias todo es igual. Ese edificio es igual a otro edificio que pasamos antes, a otro que pasaremos después. No tenemos medida ni orientación. Es un desierto, inmenso, igual. Por eso a veces es divertido caminar sin referencias. Porque es caminar por un desierto. Por lo desconocido. Tiene algo de aventura. De no saber a dónde dará la próxima esquina. ¿Qué encontraremos? ¿Y a quién? A veces ha aparecido una tienda minúscula donde encontrar cajitas de plata de las que le gustan tanto a la madre. O una vieja tienda de libros. Da igual qué libros tenga. Siempre se acaba con al menos uno en el bolsillo. Otras veces aparece el camino, la referencia y el tránsito se vuelve ya normal. Caminar sin referencias tiene esa diversión del peligro y la aventura. Y del preguntarse, ¿y si la encuentro?

También pensar es caminar sin referencias. Enredarse en un camino por el desierto, por lo desconocido, ¿dónde nos lleva el pensamiento? ¿a quién? ¿por qué no podemos volver?


1 comentario:

RMC dijo...

Excelente texto, un placer
pasar por tu bonito blog,
que tengas una feliz semana.