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domingo, marzo 09, 2008

TRAS LA NOCHE

Por la mañana, con la luz del sol, luz real y verdadera, todo adquiere una dimensión diferente, incluso una textura distinta. Recorrer de día las calles que sólo se ven de noche es todo un descubrimiento.

Los bares que otro día se visitaron están cerrados y justo frente a ellos vemos abiertas panaderías, bancos, comercios de distinta índole y sobre todo de distinta clientela, mamás con carritos de bebés, con niños pequeños que sonríen cuando les sacas la lengua. Ancianas que se cuelan a la hora de comprar el pan. Mujeres trajeadas que seguramente estén trabajando.

La fauna urbana ha variado sustancialmente, no se ven por ningún lado los y las chonis atronando su música mala y estridente. Ni el borracho abandonado por sus amigos a la puerta de la discoteca que vomita sin cesar. Ni la gente con ganas de sexo que admiran el muestrario de gentes como si en realidad estuvieran en un mercado de la carne inmenso donde sólo se trata de elegir y tirar el dado para ver qué sale. Y siempre saldrá algo.

La fauna de las mañanas es muy distinta. Hasta huele distinta. Y se mueve distinta, con una alegría no sintética, una alegría más natural, sobre todo si el día es un día de sol donde la primavera está por llegar y todo parece feliz, hasta los ancianos que buscan el sol sentados en los bancos del parque.

En realidad todo es distinto, hasta la misma gente por la mañana es diferente, es más auténtica, como si hubiese dejado al fin de fingir lo que no son para conseguir unos segundos de felicidad en el asiento trasero de un coche. Tal vez también tenga que ver el hecho de que no han tomado otra sustancia que no sea la leche del desayuno.

Este cambio es evidente, sólo hay que darse una vuelta y dejar que el sol reflejado en las casas encaladas te moleste un rato en los ojos. Y verás como todo es distinto: los chonis, los flamencos, los horteras, los chavales, las guarrillas, … bueno en realidad las únicas que no varían son las guarrillas que son siempre las mismas y hasta por la mañana parecen más y hasta más mayores, como si fueran las hermanas mayores de esas otras guarrillas de la noche. Nunca cambian las guarrillas. Para felicidad de algunos.


Plaza de los leones. Illescas. Un día soleado.

2 comentarios:

Creatura dijo...

Me gusta hacer cosas por la mañana (sobre todo conducir escuchando buena música)porque lo asocio a las vacaciones (normalmente a esas horas, pues estoy currando). y es cierto que todo es diferente, así que completamente de acuerdo contigo, Rubén.

CRISTINA dijo...

Sacar de los dos lados de la vida algo sustancial es lo importante. Las mañanas molan, pero en dias como hoy lo unico que apetece hacer por las mañanas es permanecer en la cama hasta las doce jajaja,pero toca currar, ay!