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jueves, mayo 30, 2013

LO QUE QUEDA DEL CUERPO, CRISTIAN BERTOLO

Atreverse a escribir es mucho más difícil de lo que parece. Hace falta algo que decir y una forma de decirlo. Tener algo que decir cuando la literatura lleva más de dos mil años dando vueltas y contando cosas es complicado. Y tener una forma de decir eso que quieres decir sin que esté contaminado de todo lo que has leído es más difícil todavía. Todo aquel que se atreve y busca algo que decir y una forma en que decirlo tiene algo de temerario.

Algo de temerario tiene Cristian Bertolo. Ha publicado Lo que queda del cuerpo, un volumen breve con unos cuantos relatos que Cristian lleva tiempo escribiendo y publicando en fanzines y revistas independientes en los que ha mostrado una escritura con una cualidad principal: la falta de trampas.

Escribir relatos breves es una tendencia desde hace tiempo. Todo el mundo ha escrito un cuento o un pequeño relato. Y la fórmula se ha vuelto repetitiva, buscar una historia con cierto interés que, justo en el final, presenta un final sorprendente o distintivo, que la alejan de lo que parecía que iba a ser. El relato breve se ha vuelto tramposo.

Pero eso no pasa en los relatos de Cristian. No hay finales sorprendentes. No hay un giro brusco final que busca que el lector levante una ceja premiando el ingenio del escritor. Hay relatos que simplemente cuentan un suceso, en un tiempo y en un espacio. Cuentan, porque lo principal en la narrativa es contar.

No hay en Lo que queda del cuerpo un relato que busque el efectismo. Sólo buscan fijar un suceso, un espacio temporal. Sólo cuentan una historia. No inventan una historia. No prentenden cambiar el mundo. Sólo se fijan en el mundo cotidiano, en el mundo sin altibajos que se desarrolla día a día, hora a hora en la realidad. Lo que queda del cuerpo son pequeños momentos de la vida. Sin trampas. Sin ese exceso de literatura que muchas veces acaba con lo literario.

Y en Lo que queda del cuerpo hay también mucho ritmo. Una narración que no te aprisiona con palabras, con literatura, con preciosismo. Todo es ritmo. Un poco de rock and roll. Ritmo un poco duro y machacón, pero que te lleva volado hacia delante. Que te empuja en la lectura, haciéndotela fácil y llevadora y gustosa.

Hay, en fin, mucho por descubrir en Lo que queda del cuerpo, un viaje hacia la realidad, una viaje hacia eso mismo que nos hace ser nosotros mismos. Un viaje rítmico por la vida que podemos ya estar viviendo. Un viaje que no deberías perderte.

( Lo que queda del cuerpo, de Cristian Bertolo se puede conseguir contactando con el autor en cristian_bertolo@hotmail.com)



2 comentarios:

Cristian Bertolo dijo...

Muchas gracias Rubén por tus palabras, describen perfectamente como es Cristian y que pretende con sus relatos. Un abrazo, Aurora (compañera de Cristian)

Rubén Bravo dijo...

Gracias a ti y a él por escribir como lo hace. Un abrazo.