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miércoles, octubre 08, 2008

DESPEDIDA


Mucho tiempo después, ante la ventana que mostraba el paisaje mojado y lluvioso, nuestro protagonista habría de recordar el momento exacto que más había querido en su vida.
No era el día más feliz de su vida. No era un aniversario. Ni tras hacer el amor. No era por un regalo. Ni por unas palabras. No era tras unos días maravillosos en una playa. Ni por uno un rato espléndido de risas compartidas. Fue el día en que definitivamente se despidió de ella.
Aquel beso, aquel abrazo los sentía aún, no por ser los últimos que se habían dado, sino por ser los más intensos, en los que más amor había. Y fue un amor que duró años. Y que otros vinieron a ocupar. Pero que ninguno pudo nunca sustituir. Porque ninguno nunca tuvo aquella despedida tan amorosa, tan real y cierta y plena de amor.
Y en ese momento en que la lluvia corría por el cristal sonrió pensando en ella y tal vez, si soñamos, ella sonrió también pensando en él.

Lluvia en el cristal

1 comentario:

Saiza dijo...

Me gusta tu forma de relatar, muy bonito el texto y esta despedida. Te sumerges en los pensamientos, tal vez los nuestros propios..un beso.