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jueves, marzo 12, 2015

VARIACIONES DE GERARDO DIEGO


De todos los poetas de la Generación del 27, Gerardo Diego es el más incalificable. Autor de una obra enorme e indefinible, incluso inabarcable, pasó de las vanguardias al clasicismo en apenas un libro, y volvió después a buscar caminos diferentes por la poesía.

Con un viraje continuo, su poesía va del amor a la religión, de la naturaleza al misticismo, del hombre a los animales. No se puede citar de Diego un libro como de muchos de sus compañeros de generación, sino que hay que buscarle en poemas, como su celebérrimo soneto a un ciprés de Silos.

Capaz de la mayor perfección formal, su poesía, pese a todo, no es la que más ha llegado de su generación. Sin el arraigo popular de Alberti o Lorca, sin el toque vanguardista de Cernuda o Aleixandre, sin el existencialismo de Dámaso Alonso, sin la cátedra y el conceptismo (interno y externo) de Guillén o Salinas, Gerardo Diego siempre es mencionado, pero sigue siendo un gran desconocido.

De todos los miembros de esa generación que no es tan compacta como se piensa, ni tan monolítica como decimos, ni tan amable como se podría esperar, Gerardo Diego es el único que toma partido por el bando sublevado durante la Guerra Civil. No va al exilio. No considera injusto lo sucedido.

Ese hecho político le distancia finalmente de un grupo de escritores e incluso amigos que sí siente el exilio o que mueren o que sufren represalias. Queda a un lado Gerardo Diego una vez más, citado y desconocido, reconocido, como los cantantes, por un solo hit, por el ciprés perfecto de Silos.



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