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sábado, marzo 23, 2013

UN GENIO EN UNA BOTELLA

Dentro de la botella, el Genio se aburría. Era un tipo genial, que podía hacer cualquier cosa, pero una botella no deja de ser una botella. Creaba mundos fabulosos, pero como sabía que todos eran falsos, no le hacían feliz y le aburrían con sus trucos de película barata.

Soñaba el Genio en su botella con ser encontrado y volver a salir al mundo. Era un sitio feo el mundo, pero él sabía como arreglarlo. Tenía toda la magia existente en sus manos. Podía hacer muy rico o muy feliz al que le encontrara. Con sólo tres deseos. Incluso sólo con uno. Era un genio genial.

Estar encerrado y esperando dentro del cristal era un rollo. Deseaba que se rompiera la botella. Detestaba el día en que se licenció de la escuela de genios y elegió para vivir una botella. Siempre hay alguien con sed, pensó. Pero se aburría interminablemente en los períodos en los que nadie abría su botella. No tenía calendario ni reloj y no sabía cuánto tiempo había pasado desde que alguien lo había convocado. Hubiera estado mejor en una lámpara, eso siempre hace falta, pensaba cuando se desesperaba.

Fantaseaba con su nuevo dueño, con si sería una niña pequeña y divertida, o si sería una mujer hermosa e inteligente. También le hubiera gustado que hubiera sido un chico listo. Y alguien que lo necesitara, eso sí, para eso se había hecho genio, para ayudar a los demás. Otras veces soñaba el Genio con su libertad. Todos los genios sabían de aquel afortunado que había sido liberado por su amo. Pero la gente siempre es ambiciosa y no le basta con tres deseos. Nunca piensan en el pobre Genio. Algunos pedían infinitos deseos en el primero. Pero como eso era trampa, entonces el Genio los abandonaba para siempre.

Entonces tú encontraste la botella.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho :)

Rubén Bravo dijo...

¡Muchas gracias!