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lunes, septiembre 16, 2013

LAS INVENCIONES DE CARLOS ARNICHES

En el teatro de principios del siglo XX había grandes figuras, Jacinto Benavente, los hermanos Álvarez Quintero, Echegaray, Muñoz Seca y uno que triunfó en los escenarios madrileños durante muchos años, Carlos Arniches.

Arniches, alicantino de nacimiento, inventó el madrileñismo. Ese deje chulesco en el habla no existía en la gente de Madrid, pero él lo aplicó a su teatro. El acento definía mucho las obras de teatro. Las de los Álvarez Quintero tenían acento andaluz. Y los espectadores querían oír ese acento. Las de Muñoz Seca ridiculizaban los acentos: el catalán, los navarros y los vascos, los de pueblo. Arniches se inventa el madrileño. Y con él la esencia del madrileñismo. El casticismo es una invención del teatro de Arniches.

Sus obras eran muy populares y mostraban en escena a las clases populares de Madrid. Para ellas creó una tipología que no existía. Es el Madrid de los chulapos y las chulapas, del schotis, de la chulería, del acento arrastrado. Todo eso se hizo popular en las obras y fue imitado por el pueblo, en un nuevo ejemplo de la vida imitando al arte.

Los sainetes de Arniches, herederos de los de Ramón de la Cruz del siglo XVIII, muestran en obras breves situaciones cómicas en un entorno popular. Ese mismo entorno se utiliza en muchas de sus comedias más largas: El santo de la Isidra, Que viene mi marido o La veganza de la Petra. El lenguaje y la exageración de las costumbres es lo fundamental en el humor de Arniches.

Pero su gran invención, pese a todo, son sus tragedias grotescas, comedias donde hay un punto de brutalidad, de dolor combinado con otro de ternura. El ejemplo fundamental de este teatro de Arniches son La señorita de Trevélez y Es mi hombre. En estas obras se parte de una circunstancia cómica para crear al final una situación de tragedia humana, dolorosa y tierna. Esa mezcla de humor y de dolor, de reconvención a la realidad que se está viviendo en la España de la época, es el gran acierto teatral de Arniches.

Burlándose de la España cruel y machista, de la España macabra de la broma dura y pesada, de la España cruenta con las mujeres, Arniches crea obras que representan a esa España y la tragedia que genera. Con su gran capacidad para encontrar el humor lingüístico y las situaciones cómicas, Arniches sabe representar esas tragedias cotidianas que se suceden en la realidad y mostrar la realidad, mezclada con humor.

Su teatro triunfa en la época y puede encontrarse todavía en las carteleras. Es un clásico de la cartelera madrileña que vuelve cada poco para mostrarnos que su teatro es mucho más que un acento cómico y unos personajes exagerados. 




2 comentarios:

Félix Chacón dijo...

Descubrí a Arniches estudiando en la universidad y me sorprendió gratamente. Por lo que había leído de él esperaba que fuera más ramplón y simple. Recuerdo con agrado sus obras largas, que me parecieron muy ingeniosas en su casticismo inventado. Me apetecería volver a visitarlas.

Rubén Bravo dijo...

Mihura siempre hablaba de Arniches como un gran maestro, del que había aprendido mucho. Sabía mucho de teatro y se nota en todas sus obras. Y encima sabía hacerlas divertidas.