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jueves, septiembre 12, 2013

JARDIEL PONCELA, TODAVÍA ACTUAL

El teatro de Jardiel Poncela se movió siempre entre grandes magnitudes, o el fracaso absoluto o el éxito más clamoroso. Esto definía bien la personalidad del autor, siempre caustico, siempre directo, siempre todo o nada, odiado o amado. Eso mismo provocó que al final se viera arruinado y asistido por unos pocos, muy pocos, amigos, entre los que siempre se encontró Fernán Gómez.

Dentro del panorama del teatro de los treinta, los cuarenta y los cincuenta, el de Jardiel es un teatro moderno, vinculado con la vanguardia, aunque siempre moviéndose en un género claro: el humor. La intención de Jardiel siempre fue escribir teatro, estrenar teatro, vivir del teatro. Pero mientras escribió cuatro novelas humorísticas de gran calidad. Así como una serie de libros misceláneos de aforismos, cuentos e historietas en los que depura el estilo de Ramón Gómez de la Serna hasta hacerlo asumible por el público.

Dentro de su producción hay enormes éxitos y fracasos muy sonados, con pateo incluido por parte del público que asistía a la representación. Su teatro era moderno y a veces no se entendía lo que quería decir, el humor que estaba utilizando.

Muchas de sus obras aún se estrenan y con éxito en los escenarios madrileños. Jardiel es sinónimo de muchos espectadores. Se guarda de él un gran recuerdo y por eso, cuando sus obras se reponen, las salas tienen un alto número de espectadores.

Eloísa está debajo de un almendro, Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Un marido de ida y vuelta o Usted tiene ojos de mujer fatal son algunas de sus obras más exitosas, algunas de las últimas repuestas en los escenarios.

Casi todas ella pasaron, con más pena que gloria, al cine. De algunas hay más de una versión. Pero nunca triunfaron sus obras en las adaptaciones que se hicieron, tal vez porque no fueron adaptadas por el propio autor madrileño. Resulta muy difícil encontrar en el teatro español una escena teatral tan divertida y bien trabada como el prólogo de Eloísa está debajo de un almendro.

El teatro de Jardiel conoció y sigue conociendo el éxito. Perdura su memoria, se reedita y se representa todavía. Porque era un teatro distinto, moderno, vanguardista y divertido. Porque era un teatro divertido. Y porque sigue siendo un humor, un teatro vigente.



1 comentario:

Diego Fdez. Sández, autor teatral dijo...

Curiosa esa leyenda urbana de "los fracasos que conoció Jardiel". Sólo hay que remitirse a las cifras de las funciones que tuvo cada una de sus obras para ver que apenas conoció el fracaso. Grande Jardiel.