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sábado, agosto 10, 2013

TU CORAZÓN SÍ ES UNA MANZANA FALSA

Tu corazón sí es una manzana falsa. Yo lo muerdo y el sabor que me deja en la boca es el de la felicidad. Que se jodan los que no pueden morderlo. Que se jodan los que no tienen dientes. Tu corazón que yo muerdo y que cojo con las manos y que acaricio despacio para que no se pare y siga y siga latiendo para mí sí es una manzana falsa, una manzana que no sabe a manzana.

El sabor de tu corazón es dulce. La mordedura no lo hiere, lo alimenta. El sabor se escapa al segundo, pero permanece en el recuerdo. Aunque yo deje de morder tu corazón, aunque alguna vez me digas que ya no, que no más, que deje de morderte el corazón, yo habré tenido en la boca tu felicidad y su sabor. Yo te habré hecho feliz cumpliendo la promesa más cierta que nunca me hice.

Que se jodan los tuertos o los cojos, que se jodan los incompletos, los tullidos, los deformes. Que se jodan los que te miran y te desean, los que anhelan tu corazón manzana falsa. Que se jodan los que pierden la vida. Los que no son justos. Los impíos. Los torturados y los torturadores. Que se jodan los podridos, los llenos de rencor. Los que no han podido resarcirse de sus pecados porque no han mordido tu corazón. Los que no son como yo. Los que no son yo. Que se jodan porque sus pecados siguen ahí. Que se jodan porque no han probado la felicidad directamente desde la fuente de tu corazón. Porque no han probado la felicidad que yo mantengo, la felicidad que me durará aunque te vayas. Aunque me arrebates tu corazón y se lo entregues a otro. Aunque me cierres tu corazón para siempre.

Yo mordí tu corazón un día. Y lo volví a morder. En el último momento de mi vida, eso valdrá para salvarme. Para alcanzar un cielo que no sé si existe. Un cielo que es una copia de tu corazón manzana falsa, de tu corazón de mordedura que no creció en un árbol. Yo mordí tu corazón un día y te hice tan feliz que mi propio corazón resplandecía, que mi corazón que era un gusano de tantos gusanos que tenía, reverdeció.

Acaricio tu corazón y dejo que siga latiendo. El mío se dispara y se multiplica. Es como diez corazones que laten. Es velocidad desbocada. Muerdo tu corazón para que siga latiendo. Cuido tu corazón para que sigas feliz. Yo susurro mi felicidad. Pero dejo que tú la grites. Pero dejo que tú hagas con la tuya lo que quieras. Yo sólo muerdo tu corazón esperando que continúe, esperando que el mordisco siga funcionando, esperando no haber perdido el tono de diente, la mordedura exacta que conseguí un día. La mordedura de la felicidad.

Pequeños trozos de tu corazón manzana falsa se quedarán entre mis dientes. Por si un día te vas y te pierdes y me olvidas. Por si un día ya no puedo morder. Por si un día todos los tullidos, los deformes, los anhelantes de ti, tienen suerte. Yo no necesitaré nada más. Sí, lloraré un rato en una esquina. Pero habré tenido tu sabor en mi boca. Te habré hecho feliz, corazón manzana falsa.  



2 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

Dan ganas de darle un bocado. Creature gracias por seguir. Os felicito por mantener eltipo despues de tantos años. Besos

Rubén Bravo dijo...

Muchas gracias Sandra por tus palabras y por seguir con nosotros. Eso nos ayuda a que no lo dejemos.